La última campaña lanzada por la Conferencia Episcopal contra la reforma sobre el aborto que plantea el gobierno consiste en presentarnos a un bebé que gatea junto a un lince. Encima del lince se puede leer, a modo de estampa de un sello, la palabra 'protegido'. Mientras tanto, el bebé exhorta al espectador estupefacto: ¿Y yo?... ¡Protege mi vida! El cartel parece dar a entender que con la nueva reforma se permitirá matar bebés mientras que el lince seguirá estando protegido.
Quería hacer varias apreciaciones. Primera, la vida del bebé no está desprotegida en España (ni lo estará con la reforma). Al contrario de lo que insinúa la campaña, matar a un bebé es un homicidio (como matar a cualquier persona) que está tipificado en el Código Penal. Más aún, nunca la infancia ha estado tan protegida como lo está ahora. Segundo, la protección del lince es completamente distinta a la protección de la que goza una persona. Que haya determinadas normativas administrativas de protección de la naturaleza y el medio ambiente no quiere decir que se esté desatendiendo la protección del ser humano ni que la naturaleza goce de una mayor protección. De modo que lo que plantea la Conferencia Episcopal en su campaña es sencillamente un engaño, un fraude. Es falso. No diré que mienten porque eso implica un ánimo de engañar que ignoro, pero, sin lugar a duda, insinuar, como hace la campaña, que los bebés están indefensos (o que lo van a estar con la reforma que se plantea del aborto) es un grave error que genera una percepción falsa de la problemática del aborto.
Noticia completa con fotografía de la presentación de la campaña