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sábado, 26 de marzo de 2011

Democracia según y como


Los sucesos en el norte de África han puesto en evidencia décadas de política exterior occidental de componendas con regímenes de todo tipo. Ni a la progresía oficial ni a los abanderados de la “libertad conservadora” se les pasaba por la cabeza criticar a ninguno de los regímenes que han ido cayendo y que, ahora, son juzgados y condenados por la historia: grandes paradojas. La historia la escriben los vencedores y los pueblos tienen poca memoria: vamos, que se junta el hambre con las ganas de comer y no sólo no hemos aprendido nada del norte de África sino que muchos han tardado cuatro milésimas de segundo en seguir llevándose bien con Arabia Saudi y otros fulanos de la región.



David Cameron se atrevió a cuestionar el falso dilema de que en política internacional los países democráticos deben elegir entre sus valores y sus intereses. Y fue más lejos afirmando que sólo la apuesta por los valores democráticos es la garantía de la estabilidad que otro tipo de cálculos han pretendido garantizar a costa de regímenes dictatoriales. En buena medida tenía razón, pero ni sus declaraciones ni los recientes sucesos han cambiado ni van a cambiar la política exterior de los países occidentales frente a muchos regímenes dictatoriales que aún perviven. Y es aquí donde queda en evidencia otro factor más del que hablaba Cameron. La idea de la excepción árabe es errónea y ofensiva. Esa idea occidental de que las naciones árabes no estaban socialmente preparadas para la democracia lindan con el racismo y mucho me temo que lo seguirán haciendo porque aún muchos en occidente, lejos de reconocer el impulso laico y secularizador que ha puesto en marcha estas revueltas, sigue adoptando un discurso del miedo a la deriva integrista que suena más a ignoracia, desconfianza y prejuicios occidentales que a una apuesta decidida por el cambio.

Es cierto que las reformas se llevan su tiempo y que muchas sociedades de tradición islámica tienen aún mucho camino por delante hasta respetar el grado de libertades individuales que tenemos en occidente, pero no creo que apoyar a dictadores como Gadafi sea una solución en ese sentido. La idea de que occidente es distinto sólo porque ahora hemos alcanzado un cierto nivel de desarrollo es una falacia que esconde nuestra historia reciente. No hace tanto que las sociedades europeas eran pobres, estaban religiosamente fanatizadas y violaban con frecuencia los derechos humanos... Así que más que hechos diferenciales debemos buscar hechos coincidentes y apoyar las bases de progreso en esas sociedades. Por suerte, estos pueblos tienen algo que los occidentales no tuvieron: internet. Con un acceso libre a la red, el cambio es incontenible.


The Telegraph. 22nd February 2011

viernes, 18 de marzo de 2011

Intervención en Libia


Lo que viene pasando en Libia las últimas semanas ha puesto en evidencia, una vez más, la insuficiencia de los mecanismos de que dispone la Comunidad Internacional para intervenir en casos de crímenes de guerra y de lesa humanidad. Hasta hace un par de días, pensaba que no habíamos aprendido nada del pasado. Una vez aprobada la resolución de Naciones Unidas, que llega tarde, parece que algo hemos aprendido, pero la maquinaria se pone en marcha tan lentamente que puede que para cuando llegue la intervención, la revolución libia sea un recuerdo.

En este sentido, la intervención plantea también algunos interrogantes. La primera objeción que tendríamos sería que intervenir chocaría directamente con el principio de libre determinación de los pueblos entendido de una forma muy amplia. Yo nunca he creído en una interpretación así de ese principio que vendría a rezar grotescamente que los pueblos tienen derecho a ser masacrados por sus propios tiranos. Desde mi punto de vista, ningún derecho de autodeterminación justifica la no intervención en casos como el Libio, de crímenes de guerra y de lesa humanidad. Esto, por contra, no parece tenerlo claro todo el mundo, a pesar del éxito de intervenciones como la de los balcanes, que también llegó tarde.

También existe el reparo de caer en un nuevo Iraq o Afganistán. Son riesgos que están ahí porque, evidentemente, si se ayuda a ganar al bando sublevado, también hay que ayudarles a mantener la paz y es aquí donde viene el tercer reparo: las acusaciones de arrogante imperialismo occidental y demás verborrea pseudo-marxista. Todo esto nos plantea, en cualquier caso, un debate necesario sobre el cómo se debe intervenir (suponiendo que tengamos claro que hay que hacerlo). Y es en esta parte del debate cuando yo me muestro más prudente. La eficacia de la intervención dependerá también en gran medida de que los libios no tengan la sensación de que pierden el control de su país en manos extranjeras. El papel de los intervinientes, sean árabes o no, debe ser, por tanto, subsidiario, de apoyo a las fuerzas rebeldes y a la revolución... Lo que plantea otro problema: ¿están dispuestas las potencias intervinientes a adoptar ese papel o su móvil es controlar y dirigir la revolución para que sea del gusto occidental? De momento, España baila al son del vecino del norte, lo que no sabemos es qué pretende Francia realmente.

martes, 15 de febrero de 2011

V de Vendetta (2006)

Basada en la novela gráfica de Alan Moore y David Lloyd, V de Vendetta es una producción de la Warner Bross del año 2006, dirigida por James McTeigue, que nos sitúa en un hipotético Reino Unido del futuro bajo un gobierno totalitario ultraconservador. El panorama no puede ser más desolador. En un país en Estado policial, con los medios de comunicación controlados desde el poder y un sistema de partido único, la vida privada de los ciudadanos es una quimera. A las escuchas aleatorias de la policía, hay que sumar la enorme difusión de las cámaras de seguridad: todo, eso sí, por el Bienestar de los ciudadanos.

Pero ¿cómo ha sido todo ello posible? El ascenso del poder del líder viene empujado, como lo suelen estar este tipo de dictaduras, por el deseo de orden en ambientes convulsos que trasmiten inseguridad. Esa sensación de amenaza hábilmente manejada permite al líder y a su partido, el tradicional Tory británico, hacerse con un poder nunca visto en Gran Bretaña. Sólo un rebelde, el fruto mismo de las monstruosidades del régimen, V, será capaz de plantarle cara al omnipresente Estado totalitario. Conmemorando al legendario Guy Fawkes, V volverá a llevar a los británicos el anhelo de libertad: “Remember, remember the fifth of November”, que cobra en el film un sentido completamente distinto al tradicional.

Pero, ¿es posible ese futuro terrible? Yo diría que ya casi estamos en él. Lo que tarde en llegar dependerá de lo que tarden en removerse las delgadas líneas legales que permiten aún conservar mínimamente las libertades individuales en una sociedad que tiende inevitablemente a un paternalismo más y más invasivo entre la aparente sensación de pluralidad. Y si no, mirad a vuestro alrededor, en los últimos años nuestras ciudades se han llenado de cámaras de seguridad y nuestras vidas están cada vez más informatizadas a través de los distintos registros y de Hacienda. Por no pasar por alto que nuestros movimientos bancarios a través de las tarjetas de crédito o el rastro que dejamos en Internet nos deja aún más a merced de cualquiera que quiera vulnerar nuestra privacidad y usar toda esa información con fines perversos. Un escenario como el de la película sería, de hecho, mucho más terrorífico porque apenas una mínima parte de lo que he comentado se puede apreciar en la recreación de James McTeigue.

Nada más lejos de la realidad, el potencial poder invasivo del Estado es hoy en día una amenaza mucho mayor para acabar, en definitiva, sin la esperanza de un V que nos libere. V es, sencillamente, el símbolo de un deseo de libertad de los creadores de la historia, pero un imposible en la realidad. Aunque sólo fuera por cuestiones operativas, V no habría podido arreglárselas ni para vivir en un contexto real tan represivo. Lo único que nos queda, antes que lamentar la pérdida de la libertad, es luchar todo lo que podamos para conservarla. No sé por qué me da la impresión de que cada avance tecnológico que tenemos es un pequeño paso hacia la pérdida del control sobre nuestras propias vidas. La pregunta es ¿cuál es la fortaleza de los actuales mecanismos de control del Estado?


viernes, 31 de diciembre de 2010

“Die Welle” (2008)

Terminamos el año en Quiero Un Dominio con la película de Dennis Gansel Die Welle (La ola), estrenada en 2008, que plantea una problemática clásica de la ciencia política: la posibilidad de estatuir una dictadura aún en países democráticos y avanzados como los nuestros. Para poner al lector en situación, la cinta alemana se basa en un experimento real llevado a cabo en un instituto californiano por un profesor, Ron Jones, que fue incapaz de contestar por qué la sociedad alemana pudo apoyar el nazismo y, más aún, si eso podía ocurrir en EEUU en ese momento (1967). La pregunta, extensible a otros contextos similares, se plantea en el film en la actual Alemania, donde el protagonista, el profesor de un instituto, lleva a cabo un experimento de características similares al del profesor californiano con resultados igualmente descorazonadores.

Y es que el experimento real en sí y la película nos enfrenta a una realidad del ser humano que puede no gustarnos en absoluto, pero con la que debemos contar: su gregarismo. La necesidad de pertenencia a un grupo, especialmente exacerbada en los adolescentes (sujetos del experimento), junto con la capacidad de atracción que tradicionalmente tiene el papel del líder fuerte en un grupo cohesionado puede llevar a la alienación de los individuos, a la supresión de la individualidad y, finalmente, al trágico sacrificio de los intereses y los derechos individuales en pro de unos intereses colectivos más que cuestionables y que, en cualquier caso, son una horca caudina del grupo sobre el individuo.

Por alguna razón, desde que fuera formulado, creo que por los escolásticos en la Edad Media, el principio del bien común ha sido y seguirá siendo una de las coartadas intelectuales más recurrentes para la inmolación de la libertad humana. En cualquier caso, y esto es probablemente lo que más hay que reseñar de la naturaleza última de este tipo de poder (y yo diría que de todo poder), es la faceta irracional, emocional del ser humano la que juega el papel cohesionador imprescindible. Más allá de cualquier argumento, el triunfo del movimiento denominado “la Ola” y de cualquier otro movimiento político de carácter más o menos autocrático está directamente relacionado con el instinto tribal más primitivo del ser humano que, lejos de ser un llanero solitario que decide asociarse y fundar el cuerpo político para la defensa de sus derechos (teoría política clásica compartida por numerosos autores con distintas variantes) es un ser más bien frágil; necesitado del grupo; arropado y disculpado por la masa inconsciente y ciega, y que encuentra, en última instancia, su más profundo sentido vital en los demás, en el grupo, en la tribu.

Es por ello que cualquier discurso político bien comunicado, especialmente a niveles subconscientes, que apele a lo colectivo tiene tanta fuerza y lo que ha hecho que el motor de reacción de la historia fuera el colectivismo, en sus distintas variantes religiosas y/o políticas, y que ahora parece revestir, bajo la forma del Estado del Bienestar, un aspecto más benigno, pero no potencialmente menos opresivo de las libertades individuales que algunos testarudos heterodoxos se empeñan, nos empeñamos, en defender, frente a la monolítica sociedad del colectivismo. La pluralidad de una sociedad es intrínsecamente buena para el desenvolvimiento de las libertades. Esta clásica lección que ya extrajimos hace tiempo del conocido “Sobre la libertad” milleano está más presente que nunca en esta película. No cabe duda de que la libertad no es fácil ni sale gratis, otra lección que aprendemos en la película, pero antes que caer en la tentación del líder único y fuerte, en el ideal de la planificación, siempre debemos recordar que es mejor equivocarnos por nuestra cuenta que pagar en carne propia los errores ajenos.


Trailer:

lunes, 27 de diciembre de 2010

El asalto final de Hugo Chávez

Toda sociedad en la cual no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución.

Ya lo ha conseguido, Hugo Chávez es ya, oficialmente, dictador desde el 17 de diciembre, cuando la Asamblea Nacional aprobó una Ley Habilitante por la cual el Presidente de la República Bolivariana tendrá plenos poderes para legislar por decreto-ley en diversos asuntos de carácter muy amplio y que le van a permitir de facto poder prescindir del Parlamento durante 18 meses, el tiempo que queda para las próximas elecciones presidenciales. Venezuela vivía ya, de hecho, en una situación muy comprometida, con un parlamento mayoritariamente oficialista, un poder judicial sometido y un gobierno que domina todas las televisiones y buena parte de la economía nacional, el país había dejado hacía tiempo de ser una democracia burguesa, esa que tanto odia Chávez, para convertirse en un régimen socialista.

En septiembre, las elecciones legislativas venezolanas mostraron al mundo como hay países donde la oposición puede ganar en votos y perder en escaños (¡¿52 % de los votos = 39 % escaños?!). A pesar de ello, Hugo Chávez vio algo mermada su mayoría: ya no podría aprobar leyes orgánicas. Es por ello, que ha tenido tanta urgencia en seguir cercenando la libertad de los venezolanos antes de la apertura de la nueva Asamblea Nacional y ha conseguido, entre otras cosas, aprobar una ley que restringe las libertades en materia de telecomunicaciones y, como no, su ley estrella: la Ley Habilitante. ¿Cuál ha sido la excusa elegida esta vez por el dictador para darse poderes absolutos? ¡Unas inundaciones! Lo que en España se habría quedado en un Real Decreto-ley declarando una zona catastrófica y, posiblemente, en una intervención de la Unidad Militar de Emergencias, es en Venezuela un pretexto suficiente para dar barra libre al gobierno para legislar durante año y medio.

Por otra parte, la historia nos muestra que los dictadores tienen cada vez menos vergüenza: que haga falta una dictadura por unas inundaciones, ¿cómo puede colar eso? Lo que demuestra esto es que Hugo Chávez ha respetado el parlamento en la medida en que era suyo, es decir, que en ningún momento tenía intención de respetar los resultados de las elecciones ni tan siquiera amañadas por su sistema electoral en la medida en que le fueran desfavorables. Ahora es cuando se descubre, si es que alguien aún no lo había hecho ya, el cinismo y la falsedad de este déspota sin escrúpulos que dice pensar en el pueblo mientras le priva de su libertad y lo condena a la miseria.

Y, por si fuera poco, se permite el lujo de dárselas de víctima, de ponerse en el punto de mira y de compartir con su auditorio, al que compadezco, aparentes joyas de una literatura prohibida ¡porque tememos sus ideas! No, Sr. Chávez, no somos nosotros los que tememos sus ideas, es usted el que teme las de los demás y si no, ¿por qué necesita darse poderes absolutos? ¿No será, tal vez, que necesite la fuerza a falta de convicción?




Chávez se hace con el poder absoluto
El País. 26 de diciembre 2010.

sábado, 11 de diciembre de 2010

El antifranquismo en el siglo XXI

Hace unas semanas leí con sorpresa y alegría un par de tweets de mi amigo Israel que decían lo siguiente:

No sé quien es más anafalbeto, el que se cree franquista o el que se cree antifranquista sin haberlo vivido.
Ser antifranquista en el 2010 es como ser anticarlista, esas épocas pasaron, es bueno conocerlas pero no creer que se vive allí.

[1] Todo ello coincidió en plena polémica sobre el Valle de los Caídos, sobre la que yo mismo publiqué y, por la postura que yo sostengo, creo que puedo sentirme identificado entre los analfabetos antifranquistas del 2010. De modo que me alegrará mucho explicar por qué creo que esos dos tweets están en un error (y así de paso mi amigo y yo nos entretenemos un poco). En primer lugar, me resulta curioso como para buena parte de la derecha española no tiene sentido ser antifranquista ahora, pero sí tiene sentido ser antiestalinista, por ejemplo, o sí tiene sentido publicar artículos en Libertad Digital recordando las masacres de Pol Pot y otros déspotas comunistas. Es curioso que tenga sentido ser "antidictaduras comunistas" del pasado, pero sea absurdo ser "antidictaduras conservadoras/militares/eclesiásticas" del pasado. Según uno se oponga a una dictadura u otra se es analfabeto o no y pasar página tiene sentido con unas dictaduras, pero no con otras. ¡Es muy divertido! Parece que el baremo que se aplica tiene algunos fallos.

Una vez sentados estos hechos curiosos de la prensa liberal-conservadora, voy a explicar por qué sí tiene sentido ser antifranquista, ser antipolpot, ser antiestalinista, ser antinazi o antifascista en el 2010. Es muy sencillo, ser demócrata nos lleva inevitablemente a considerar una aberración cualquier forma de gobierno basada en la tiranía y no en el Estado de Derecho y el sufragio. Y es que muchos encuentran argumentos para rebajar el nivel de exigencia política en ese sentido. Argumentos como, por ejemplo, “no podemos juzgar con la mentalidad del presente hechos del pasado”. O, del tipo, “es que dadas las circunstancias”. En el fondo, el débil y ecléctico pragmatismo que coquetea con dictadores de tiempos pretéritos no deja de ser una muestra de falta de convicciones democráticas. Porque sí, es muy fácil ser antifranquista ahora y mucho más fácil aún ser antiestalinista ahora que Stalin es un mal recuerdo y sí, probablemente la mayoría seríamos unos cobardes incapaces de enfrentar unos poderes opresivos de esas características. Es algo para lo que, por suerte, no hemos sido probados todavía por las circunstancias. Pero he aquí el sentido de ser antifranquista ahora. Si queremos que eso no se vuelva a repetir, tenemos que dejar sentados firmemente nuestras convicciones democráticas y buena parte de eso consiste en deslegitimar regímenes totalitarios del pasado. Porque sí, fueran las circunstancias que fueran, es mucho más fácil encontrar pretextos para dictaduras también en el presente si sabemos encontrarlos en el pasado. Lo que debemos hacer, por contra, es ver qué argumentos emplearon en el pasado aquellos que permitieron el ascenso de las dictaduras y rebatirlos. Eso, claro está, siempre que consideremos que una dictadura es intrínsecamente un mal y que merece ser combatida sea cuales sean las circunstancias. La cuestión es ¿de verdad creemos que todas las dictaduras son un mal o, por contra, creemos que algunas son o pudieron ser un mal necesario?

[1] He considerado los tweets de Israel como un pretexto para rebatir posturas que considero generalizadas en cierto sector de la derecha española. La postura personal de Israel, más allá de lo que dicen los tweets, podrá aclararla en un comentario.

Israelem. Eclosion Liberal

jueves, 14 de octubre de 2010

¡Y tú más!

Hace un par de semanas no salí de mi asombro cuando leí este titular en Libertad Digital "La otra memoria histórica: recuerdo permanente de los mártires del régimen de Pol Pot", especialmente por la primera parte del titular, que parece querer contrarrestar la memoria histórica de las víctimas de la guerra civil y el franquismo. Y yo me pregunto ¿por qué entran en esta especie de juego inmaduro? ¿Es que acaso las atrocidades de Pol Pot, de Stalin, de Mao, de Fidel o de la tiránica familia que tiene secuestrada a Corea del Norte eximen de su responsabilidad a Franco? ¿En qué consiste este juego, en contar víctimas y métodos de genocidio para ver quién gana el título de malo y quién pierde la legitimidad moral? ¿Qué es esto, una especie de refriega pseudo-contable-intelectual a ver si gana la izquierda o la derecha? Pues que sepan algo: han perdido todos, cada cual en su responsabilidad es culpable de crímenes horribles y, lo peor de todo, la inmensa mayoría de esos sátrapas nunca cumplirá condena por lo que ha hecho o lo que aún están haciendo.

Y lo siguiente que me pregunto es ¿qué necesidad irrefrenable tiene aún cierto sector de la derecha en este país de defender, excusar, legitimar o lo que quiera que sea ese régimen de terror que fue el franquismo? ¿Por qué ese sentirse atacados cuando alguien desde la izquierda abomina del franquismo? ¿Por qué ese constante reproche? ¿Es que sólo unos cuantos elegidos pueden criticar a Franco? Es verdad que en su día los hubo más valientes que otros, algunos demasiado valientes como Pío Moa, pero ¿qué hay de malo en que algunos hayan rectificado con el paso del tiempo? También Fraga ha rectificado ¿verdad? Él ni siquiera quería legalizar el PCE. Si hoy tenemos democracia en España no es precisamente gracias a ese exministro de Franco cuyo dedo aún manda en la antigua AP.

Como vengo diciendo, es un juego ridículo en el que nadie con convicciones democráticas debería entrar. Los dictadores son intrínsecamente perversos, la constitución de cualquier poder estatal sin división de poderes y carta de derechos predispone ya al abuso de poder sin control. Ninguna concentración de poder de ese tipo puede ser apoyada nunca por nadie que se llame liberal y, menos aún, legitimada. Yo nunca he tenido ningún problema en criticar a regímenes dictatoriales de distintos signos porque, en el fondo, los distintos signos no son más que etiquetas que pretenden justificar lo injustificable. De modo que seguiré apoyando a los presos políticos cubanos, a Sakineh y, también, a los familiares de las víctimas del franquismo. Por la otra parte que respecta al artículo de Libertad Digital, alabo la tarea que han emprendido en rememorar a las víctimas del comunismo aunque eso no sirva, a su pesar, para legitimar a personajes como Franco.

martes, 14 de septiembre de 2010

¿Cae el telón de acero de la Habana?

El gobierno cubano prepara una reforma para reajustar la plantilla estatal y permitir el trabajo asalariado con empleadores privados, entre otras medidas. Aunque aún se desconoce el alcance de la medida, parece que el régimen totalitario de los Castro va a ir evolucionando inevitablemente hacia una mayor libertad económica ya que su modelo económico, como todo régimen socialista, ha resultado insostenible. La pregunta es ¿cuándo llegarán las libertades políticas y hasta qué punto recuperarán los cubanos sus libertades económicas? y ¿con qué garantías?

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El País, 13 de septiembre 2010.

martes, 13 de julio de 2010

La construcción de una dictadura: Venezuela (IX)

Una de las peligrosas bufonadas de Hugo Chávez que me habían pasado desapercibidas fue el desalojo del Ateneo de Caracas hace prácticamente un año (29 de junio de 2009). Y es que una de las políticas que está practicando el despótico gobierno de Hugo Chávez es el acoso a los Ateneos que no se han plegado a sus exigencias. Como era de esperar, este Ateneo lleva varios años sin subvenciones y desde el año pasado lleva una existencia más discreta una vez desalojado de su sede. Aunque lo peor en estos casos es la falsa retórica liberticida de este tirano contemporáneo, que, a pesar de tanto despropósito, pretende estar haciéndole un favor su pueblo y a la cultura con el desalojo del Ateneo.





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Más Información:

martes, 15 de junio de 2010

La construcción de una dictadura: Venezuela (VIII)

Fuente: El País

Un país en el que están tipificados los delitos de usura genérica y acaparamiento no puede ser un país en el que un ciudadano decente esté a salvo. Ése es el caso de Venezuela, donde el presidente de Globovisión está siendo perseguido por esos dos "delitos". El acoso a Globovisión, canal crítico con el gobierno de Hugo Chávez, ha ido más lejos hace apenas unas horas cuando conocíamos que un banco relacionado con la cadena había sido intervenido por el gobierno de Venezuela.

Peor suerte ha corrido el periodista Francisco Pérez, condenado a tres años y nueve meses de cárcel, y a 78.000 bolívares (US$ 18.000) de multa e inhabilitación especial por el terrible delito de "ofensa a un funcionario público", es decir, por acusar de nepotismo a un alcalde.

El País. 14 de junio de 2010.


El País. 26 de marzo de 2010.

martes, 11 de mayo de 2010

La construcción de una dictadura: Venezuela (VII)

Las expropiaciones de Chávez en la plaza Bolívar de Caracas se hicieron muy famosas y ponen de relieve en toda su crudeza lo que no es un Estado democrático de Derecho, que busca, ante todo, evitar la indefensión de los ciudadanos frente a la actuación de los poderes públicos. El vídeo es un reportaje de BBC mundo sobre esas expropiaciones. Las consecuencias se hicieron bien visibles a la mañana siguiente cuando los empleados de la joyería de uno de los edificios expropiados comenzaron a desalojar la tienda sin saber si quiera si iban a conservar sus puestos. Una de las empleadas no pudo contener el llanto. Lo que más me molesta es el indolente final del reportaje en el que la periodista de la BBC dice: Esta es la plaza Bolívar en el centro de Caracas. Aquí nació la ciudad y aquí sigue haciéndose historia que, como en todos los casos, tiene ganadores y perdedores. Sólo el tiempo dirá cuál de los dos tenía razón.


sábado, 10 de abril de 2010

Ya iba siendo hora


Defensa retira la estatua ecuestre de Franco de Capitanía
El País. 6 de abril de 2010.

Es típicamente español lo de llegar tarde a los sitios y, como no, también llegamos tarde a la democracia, a esta democracia tan imperfecta que tenemos, lo más perfecta que nuestro carácter nos permite tener. La retirada de las estatuas y demás símbolos de homenaje urbano al dictador Franco son otro ejemplo de lo que es llegar tarde. Y, con eso y con todo, todavía habrá alguno que dirá que es "la historia", y que esa razón se basta y se sobra para que las "artísticas" odas al dictador permanezcan presentes en las calles sine die.

Soplan vientos de cambio de época... y, en medio de este vendaval, parece que, por fin, estamos cerrando la transición a la democracia. Aunque en esto soy muy escéptico. Si bien es verdad que toda caída de régimen se ve acompañada por la caída de sus símbolos: sus estatuas, sus placas, sus monumentos, sus callejeros, aún hay muchos en España para quienes el franquismo representa una especie de era dorada. Juventud, divino tesoro. Aquellos tiempos de ominosa opresión ya han quedado atrás, pero ¿le hemos ajustado verdaderamente las cuentas al franquismo? No nos engañemos. Esta sociedad encubridora es, más bien, autoencubridora. Sabedora, como es, de su papel en el pasado ha optado por el quijotesco "mejor no meneallo". No vaya a ser que huela.

domingo, 28 de marzo de 2010

Guillermo Fariñas no puede esperar

Fuente: El Mundo

Empeora gravemente la salud del disidente cubano Guillermo Fariñas.
El Mundo. 27 de marzo 2010.

Si quieres enviarle un mensaje al gobierno cubano pidiendo la libertad de los presos políticos, entra en Amnistía Internacional. ¡ACTÚA!

viernes, 5 de marzo de 2010

Solidaridad con la disidencia cubana

Guillermo Fariñas, disidente cubano en huelga de hambre*

Tras la reciente muerte de Zapata, varios disidentes más se han puesto en huelga de hambre y la sensación de unidad entre la disidencia cubana se ha reforzado. Y, sin embargo, ¿dónde están los gestos duros contra el gobierno cubano? Me avergüenza como español, como ciudadano europeo, oír las condenas de perfil bajo de nuestros gobiernos e instituciones, escuchar a Moratinos decir que mantendrá un diálogo exigente con Cuba sobre derechos humanos y sandeces varias.

El gobierno cubano es una asociación de asesinos y ladrones; de usurpadores de la soberanía nacional del pueblo cubano, y de sus derechos y sus libertades más elementales. Es un gobierno que sólo merece el banquillo de un tribunal y la cárcel, las rejas de una prisión de máxima seguridad. ¿A qué viene tanta condescendencia, tanta componenda? ¿Acaso es que esos crímenes, de ser perpetrados por gobiernos comunistas, tienen menos importancia? ¿Qué pasa con toda la gente que hay en las cárceles en Cuba por delitos de opinión, de conciencia? ¿Van a callar mientras respaldan el acercamiento a los asesinos de ese Estado opresor? ¿Dónde están las convicciones democráticas de estos socialdemócratas a los que tanto les gusta llenarse la boca con la palabra libertad?

La situación de Cuba no es tolerable y nosotros tampoco debemos permitir que quede la sensación de que no nos importa Cuba, de que nos resulta lejano todo lo que sucede allí. Los cubanos y la disidencia cubana deben saber que no está sola, que tiene el amplio apoyo de la opinión pública de nuestros países. El régimen cubano está muerto. Caerá.

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Noticias relacionadas:
La muerte valiente de Zapata. El País. 28/02/2010

* Fuente: El País.

lunes, 8 de febrero de 2010

La construcción de una dictadura: Venezuela (I)

Hoy me dispongo a empezar un serial audiovisual semanal con todos los abusos y desmanes que están sucediendo en Venezuela a través de vídeos colgados en youtube y que transmiten mejor que nada en qué se está convirtiendo aquel país antaño democrático.

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El vídeo de hoy es el emotivo discurso de despedida de Eladio Lárez, Presidente de Radio Caracas TV (RCTV), la cadena privada que ya dejó de emitir en abierto en 2007 y que fue recientemente cerrada por el gobierno de Venezuela, esta vez, de forma definitiva. La entereza de su discurso conmueve y hay que decir en honor a ese canal que si lo han cerrado es por ser el único que se ha opuesto a emitir los mensajes presidenciales de Chávez. Los demás canales emiten todos los días mensajes del presidente, que ha conseguido convertir a todos los medios de comunicación en portavoces de los mensajes oficiales.

Siempre que cierra un medio de comunicación es una mala noticia, pero si además lo hace por razones políticas, por un abuso de poder, por una arbitrariedad de un gobierno déspota como éste, sólo cabe la denuncia. Os dejo con el vídeo y con una noticia relacionada.