domingo, 22 de mayo de 2011

La evolución del 15M

Hay un doble acierto en denominar al movimiento español 15M. El primero viene de no llamarlo mayo del 2011 en comparación con el mayo del 68 francés. Las diferencias son tan grandes, que cualquier comparación sería odiosa. El segundo acierto guarda íntima relación con el 14M. Esa fecha fue el nacimiento en España de una legislatura de crispación y hastío político que enrareció la atmósfera democrática hasta acabar, con la crisis económica, en el afloramiento de una indignación como nunca se había imaginado. Después del 14M viene el 15M y esa debe ser la fecha de la esperanza por un cambio político estructural que refunde y regenere nuestra democracia y aparte los hedores que hemos venido aguantando.

La cuestión ahora es qué pasará después de la jornada electoral de hoy, qué repercusión tendrán los resultados y cuáles pueden ser los riesgos en que puede incurrir el movimiento si se significa demasiado con un rama política concreta. Algunos sectores de la derecha se ponen nerviosos ya con el movimiento, parece que incluso más que el propio gobierno. Nos les gusta el asambleísmo y menos si hay rastas y perroflautas en ellos. Parece que les da miedo enfrentar algunas de las ideas que se están oyendo estos días en las plazas de España: nacionalización de la banca, expropiación de viviendas vacias... Algo es evidente, ni hay que asustarse por una discusión abierta de ideas y propuestas ni un movimiento que haga proposiciones claramente contrarias a los principios de libertad económica tendrá éxito. La gente ya no es idiota. Saben que el socialismo autoritario es una estafa política más, al tiempo que mucha gente desconfía también de la socialdemocracia y de los neoliberales, ambos expertos en aplicar el liberalismo para perjudicar a las clases medias y el socialismo para proteger a las élites (principio de privatización de los beneficios y socialización de las pérdidas).

El movimiento no debería, en cambio, centrarse en la reforma económica en este momento porque eso generará controversia, disensión y terminará por arruinarlo todo. Sabemos cual es la columna vertebral del 15M, lo que unirá a la mayoría y hará presión para una reforma profunda: el hastío con la clase política, el cambio de la ley electoral y el estrecho control de los políticos, especialmente de sus gastos a cargo del erario público. Todo lo demás tiene sentido que se discuta, pero no recogerá el consenso suficiente para presionar a favor del cambio. El movimiento 15M debería continuar hasta que se inicie un proceso para aplicar estos cambios políticos estructurales y ése debe ser su único objetivo. Si al menos conseguimos regenerar la democracia, habremos allanado mucho el camino para reformas de otro carácter que ya se discutirán en su día y que, en cualquier caso (como el del sector bancario), se escapan del alcance español.

viernes, 20 de mayo de 2011

¿Será la Puerta del Sol la nueva Tahrir?

A partir del primer minuto de mañana sábado, España puede parecerse más a Egipto y la Puerta del Sol a la Plaza de Tahrir por una sencilla razón: puede que veamos imágenes de civiles inocentes siendo desalojados por la violencia del Estado y privados, así, del libre ejercicio de su derecho de reunión y manifestación. Y es que la cuestión que se plantea es interesantísima en términos de ciencia política y derecho constitucional. Siguiendo una doctrina puramente positivista, el imperio de la ley dicta que los indignados sean desalojados, casi diría, cueste lo que cueste, incluso si eso implica una carga policial e iniciar una batalla campal.

Sin embargo, la historia nos muestra que la teoría no es siempre la práctica y que el poder de lo fáctico, especialmente en política, cuenta. Una acción violenta por parte de la policía para disolver las concentraciones en toda España, sería claramente contraproducente para el gobierno y podría incluso acabar mal para algunos responsables policiales si, al final, el Tribunal Constitucional, siguiendo su propia doctrina, avala la legalidad de las concentraciones. Por otro lado, esas acciones se volverían como un boomerang en contra del gobierno y, por extensión, del sistema. Las simpatías hacia los concentrados aumentaría y se resentiría la imagen internacional de España como país democrático.

Es evidente que la ley es la que es, que la decisión de la JEC también está ahí y que el Estado de Derecho es una garantía a preservar por todos porque nos da seguridad jurídica. Sin embargo, como en otros muchos acontecimientos de alcance histórico, donde lo que se dirime es la política al más alto nivel, las consideraciones de carácter jurídico-técnico pueden ser las más puristas, pero no siempre las más sensatas. Si el gobierno decide que se limitará a garantizar que las concentraciones no entorpecen el ejercicio del voto, la decisión de la JEC no se habrá cumplido plenamente, pero la Puerta del Sol tampoco se convertirá en el espectáculo lamentable de la represión policial de un movimiento pacífico y democrático en el nombre de la propia democracia. Espero que ante la tensión inconciliable creada por la JEC, que parece anteponer la supervivencia del sistema al libre ejercicio del derecho fundamental de reunión y manifestación, prevalezca el sentido común y no se perturbe el curso de la protesta en la medida en la que esto no afecte el ejercicio del derecho al voto. De lo contrario, veremos aflorar la verdadera naturaleza del Estado: la violencia.


La Junta Electoral prohíbe todas las protestas del sábado y el domingo
El Mundo. 20 de mayo 2011.

jueves, 19 de mayo de 2011

Revolución española. ¡Ánimo, indignados!


Los españoles no son muy dados a las revoluciones, normalmente las hemos hecho o intentado hacer tarde, pero siempre con más entusiasmo que cualquiera, a lo mejor porque cuanto más se han hecho esperar, más deseadas se han vuelto. Las escenas de la concentración de Sol y otras plazas de España y las espontáneas muestras de solidaridad de los vecinos con los indignados trae ecos de un pasado revolucionario español tan apasionado como infructuoso, pero aporta, al tiempo, un aire fresco que promete algo distinto porque, en origen, es un proceso distinto.

Los españoles no luchan ya por la democracia en un régimen hostil o por sus ideologías en un régimen democrático, ahora se muestran unidos, en la izquierda y la derecha por una alterdemocracia en un régimen democrático con serias carencias y unas instituciones que han fracasado manifiestamente, lo primero de todo, en lo importante, que es representar adecuadamente al electorado y mantener un buen control sobre el poder político. Después de todo, democracia es libertad y representación, no corrupción, hastío ni arrogancia política.

El pasado sábado analizaba muchos aspectos del manifiesto de "Democracia Real Ya” que no me gustaban, pero resaltaba la necesidad de que se iniciara un proceso de protestas un día sí y otro también” porque sólo una amenaza real a la estabilidad del sistema es capaz de impulsar los cambios necesarios para regenerar esta democracia. Ese proceso ha comenzado y me gustan sus formas y su enfoque. Lejos de las afirmaciones desconcertantes del manifiesto de "Democracia Real Ya", los asambleístas de Sol ya han dejado claro que no están ahí para discutir reformas concretas propias de las ideologías sino para hacer constar tres puntos esenciales para instituir una verdadera democracia en España. Lejos de replicar las viejas dualidades conservador-progresista que han desgarrado España, todos van ahora de la mano para que el sistema cambie y el que vaya a gobernar, sea el que sea, no tenga barra libre del abuso de su posición y represente más fielmente al electorado. Todo ello para recordarnos ese espíritu de la transición que ahora no se verá ensombrecido ni por el poder del ejército ni de la Curia.

Las prohibiciones de las Juntas Electorales son la esperpéntica contradicción de una democracia que pone por encima de una manifestación espontánea y democrática de la ciudadanía el formalismo de una campaña electoral. Todo sea con tal de que nadie se salga de la democracia del sota, caballo y rey a la que nos quieren ceñir. Al menos, ahora que estamos viviendo esto por momentos, sabremos que si la situación se tensa y estas concentraciones acaban mal no será porque los indignados no sean pacíficos sino porque el Estado quiere reventar la verdadera fiesta de la democracia, el asambleísmo que ha hecho la conciencia cívica en Europa desde Pericles, la discusión pública y libre en el ágora. ¿Vendrá, como antaño, la policía a reventarlo todo?


Jóvenes.. y no tan jóvenes indignados
El País. 19 de mayo 2011


Disección del manifiesto de "Democracia Real Ya"
Quiero Un Dominio. 14 de mayo 2011

martes, 17 de mayo de 2011

DIOS Y EL ESTADO (1871)

Mijail Bakunin
Editorial El Viejo Topo.
200 páginas.

Toda autoridad temporal o humana procede directamente de la autoridad espiritual o divina. Pero la autoridad es la negación de la libertad. Dios, o más bien la ficción de dios, es, pues, la consagración y la causa intelectual y moral de toda esclavitud sobre la tierra, y la libertad de los hombres no será completa más que cuando hayan aniquilado completamente la ficción nefanda de un amo celeste.

Una de las más importantes obras libertarias jamás escrita es "Dios y el Estado", de Mijail Bakunin que no tiene otro objeto más que desmontar de una vez y para siempre los mecanismos de poder para someter al ser humano, mecanismos que siempre tienen detrás el principio de autoridad y que suelen ser, por un lado, la religión y, por otro, el Estado. Sin embargo, no se trata en absoluto de un “ataque gratuito” a unas convicciones religiosas sino del detallado desgranamiento de una tesis materialista contra la impostura de las servidumbres que se nos imponen desde lo desconocido. El autor, con todo su amplio conocimiento de filosofía, no sólo arremete contra los cimientos mismos de la religión, incluyendo el cristianismo, sino que desactiva los resortes de la filosofía idealista, peligroso apoyo intelectual de la religión y elemento clave en la configuración del principio de autoridad. Platón, Voltaire, Rousseau... No son pocos los que salen mal parados de esas páginas para que al final quede una conclusión elemental: la moral y toda la filosofía idealista; la religión misma y el Estado son los esbirros de la humanidad. Ni siquiera la sociedad se salva. Frente a todo eso sólo cabe una salida: la libertad. Romper definitivamente las viejas cadenas y ser libre.

En todos estos casos, para la humanización misma del individuo, su rebelión contra la sociedad que lo ha visto nacer se hace indispensable.

Y no será porque Mijail Bakunin no fuera un hombre de acción. Él mismo supo romper con todo su “ser social” en tanto que miembro de una familia acomodada de la Rusia zarista. Nada más lejos de realizar el destino que su posición social le tenía deparado, Bakunin se marchó de Rusia y tuvo una vida intensa como pensador y, especialmente, actor libertario. Apenas sí pudo escribir obras extensas de seguido y ésta, junto con Estatismo y anarquía, es la obra más completa y acabada que de él se conserva.

sábado, 14 de mayo de 2011

Disección del manifiesto de "Democracia Real Ya"

Mañana hay una convocatoria en las calles de toda España. Asociaciones como "Juventud sin Futuro" o "Democracia Real Ya" parecen estar tomando el control del descontento social que, inevitablemente tenía que traer la situación de desastre político y económico de nuestro país. No obstante, después de haber leído el mafiesto de "Democracia Real Ya", tengo que decir que le pondría muchas objeciones.

A estas asociaciones y manifiestos no les falta buena voluntad. Sin embargo, desde mi punto de vista, yerran el tiro a la hora de plantear los verdaderos retos de España y sus necesidades de reforma. Para empezar, comienzan con una declaración de derechos pecualiar que, cuando menos, escandalizaría a cualquier entendido en derechos humanos y que nos da un alcance de por dónde va el movimiento. La Libertad ni siquiera se menciona.
Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.

Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.

Cualquiera diría que es la declaración de principios de un déspota ilustrado. Especialmente la parte del bienestar y la felicidad. ¿Desde cuándo tiene un Estado que preocuparse de eso? ¿O es que ha llegado ya 1984? Eso parece.


El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.


Luego continúan con una afirmación desconcertante. ¿Qué es lo que buscan? En primer lugar, parece que apuntan bien en el sentido de que el problema es el funcionamiento del sistema no el sistema en sí. Sin embargo, no apuntan estrategias que puedan solucionar ese mal funcionamiento. De hecho, todo parece ir a peor en el manifiesto conforme se sigue leyendo. Convengo en que la democracia española está secuestrada por los dos grandes partidos y en que los políticos "ni siquiera" escuchan a los ciudadanos. Es cierto que la representación ha fracasado. El sistema no funciona como debería funcionar, pero, entonces, habría que ir a un análisis más detallado de cuáles son los problemas del sistema electoral y cómo puede mejorarse la representación y reforzar el escrutinio de la opinión pública sobre los políticos. Después de todo, el grave problema que tiene España a nivel político proviene del corrupto sistema de representación que tenemos y de la gravísima carencia de control. Ya lo decían los liberales: el poder absoluto corrompe absolutamente (Lord Acton). Por eso la democracia española necesita una refundación. Nada de eso está en este manifiesto. En cambio, las señoras y caballeros tienen una teoría marxista rediseñada para la ocasión a la que yo llamaría la teoría de la lucha en espiral de las clases (haciéndome eco del párrafo citado abajo).

Esta teoría sostiene que el sistema económico es obsoleto y antinatural porque prima la acumulación de riqueza sobre la eficacia y el bienestar de la sociedad despilfarrando recursos, etc. ¿Qué es esto? ¿A quién se le ha ocurrido semejante teoría económica? Concedo que es una vergüenza que haya podido producirse la burbuja financiera que se ha producido y que nadie haya pagado por ello, salvo los contribuyentes. Claro que hay que depurar responsabilidades y favorecer la igualdad de oportunidades. Y eso pasa por una reforma profunda del sistema monetario, probablemente más en la línea de lo que promueve la escuela austriaca de economía que de lo que proponen los socialdemócratas. En cualquier caso, el manifiesto ni siquiera entra en este tema. Se limita a hacer una afirmación de principios antieconómicos que van en contra de los pilares mismos de la economía de libre mercado. Por otro lado, pretende, equivocadamente, que un sistema que no premie la acumulación de capital sea eficiente y no despilfarre. Precisamente las mayores ineficiencias de nuestro sistema, algunas escandalosas, vienen de la falta de libertad económica, de la intervención del Estado que, para garantizar esa lista de derechos de buffet libre, asigna los recursos siguiendo todos los criterios imaginables menos el del beneficio económico.

El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.

La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.

Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.

Después de los tópicos de barra de bar, es cierto que hace falta una revolución, pero la palabra Revolución Ética simplemente me da escalofríos. No se trata de vivir una contrarrevolución moral en la que se le vuelva a "negar la comunión" (en sentido figurado) a los banqueros como antaño, también, a las prostitutas. Se trata de reforzar los mecanismos que hacen eficientes al sistema y minimizar ineficiencias. El funcionamiento del sistema financiero tal cual se ha venido dando parece insostenible y, si no se reforma el sistema de raíz, volveremos a ver burbujas financieras aún más peligrosas conforme los mercados sean más globales y con los tipos de interés de los niveles actuales. Por otro lado, el sector público necesita una reforma radical. La acaparación actual de recursos del Estado ha sido posible en medio de las burbujas actuales y manteniendo unos niveles de apalancamiento que se han demostrado insostenibles. Hay que acabar ya con la dualidad "funcionario-empleado del sector privado". Si estos señores de verdad quieren acabar con ineficiencias del sistema, hay que acabar con los puestos vitalicios (y ya veríamos como se reduce el absentismo laboral), con esos horarios laborales a costa del resto de los españoles y, por supuesto, hay que adelgazar el Estado. Más educación, más sanidad públicas, no necesariamente en régimen de prestación directa por parte del Estado, y se acabó con las subvenciones a las industrias, al campo y demás programas públicos para "fomentar" o "incentivar" unos u otros sectores o actividades. Una simplificación de la tributación es imprescindible y llevar al mínimo los requisitos para crear empresas debería ser un imperativo. Sin mencionar la reforma del sistema judicial. Por otro lado, hay que mejorar el control del gasto público y limitar drásticamente los gastos de los cargos públicos. Quizás sería buena idea mirar a Alemania y ver lo que hicieron ellos hace unos años para atajar el gasto público.

En cualquier caso, sí es cierto que sin masivas manifestaciones en las calles, sin una amenaza real de desestabilización del régimen político (lo cual puede ser perfectamente pacífico), estas reformas parecen una utopía. Así que sí es cierto que la jornada de protesta de mañana, más allá del descabezamiento intelectual y la ausencia de estrategia propias de este tipo de movimientos, tenga la utilidad de poner a los burócratas de arriba a trabajar para que el sistema funcione un poco mejor y así, al menos, la gente se calle. La historia, por desgracia, ha demostrado que es la única manera. Y el sistema capitalista tiene ya una acreditada capacidad de regeneración frente a amenazas de este tipo, como la del comunismo en su día. Así que después de todo, tal vez no sería mala idea no sólo la jornada de mañana sino una detrás de otra todos los días hasta que se haga algo de verdad, no el maquillaje que están aplicando para contentar a la UE y el FMI.



Para botón de muestra del cariz intelectual que tienen estas protestas:




martes, 10 de mayo de 2011

No saben ni lo que gobiernan

El Metrobus es el "abc" de un madrileño. Lo que salva a buena parte de la clase media, a la clase trabajadora y a los estudiantes. Así las cosas, el Consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, en plena precampaña electoral y a preguntas de un miembro del PSM en la Asamblea, ha mostrado una ignorancia supina al afirmar -encima con mofa- que el Metrobus ¡no existe!

Después de hacer una pequeña recopilación de datos, me he permitido elaborar un gráfico para ilustrar la gravedad de la subida de los precios en el Metrobus desde 2003 y lo insultante que resulta, por tanto, la ignoracia del Consejero. En él podéis ver lo que ha subido el precio del Metrobus desde 2003 y lo que habría subido si se hubiera aplicado la inflación de cada año (el dato de 2011 son las estimaciones de enero de Eurostat). Es evidente que cuando se aprueban las nuevas tarifas, el dato definitivo de inflación del año entrante no se conoce, pero la Consejería podría haber empleado estimaciones, muchas veces similares a la inflación real. En cualquier caso, esto nos da una idea de lo disparatadas que han sido las subidas. ¡De aplicar sólo la inflación, un Metrobus costaría ahora 6,39 euros!

No sólo la ignorancia del Consejero sino su arrogancia en la respuesta y la terrorífica ovación de la bancada popular, que parece completamente ajena a la realidad del Transporte Público en Madrid, pone en evidencia hasta que punto los políticos están al margen de la realidad. Pero lo más doloroso de esto es que los mayores incrementos en relación con la inflación se han producido desde la gran crisis global, que era precisamente cuando los ciudadanos más necesitaban, cuando menos, una subida ajustada a la inflación, si no una congelación de las tarifas. Sencillamente vergonzoso. Si nuestros "representantes" han llegado a tal grado de separación, si nuestros votos han sido corrompidos en tal medida, la única opción que le queda a la gente decente y pacífica es, simplemente, dejar de votar o votar en blanco. A ver si, por lo menos, les quitamos la arrogancia.


Elaboración propia: si quieres conocer mis fuentes o los cálculos, escríbeme


Aquí el vídeo de la vergüenza:



Nolesvotes.com

sábado, 7 de mayo de 2011

Juguemos a que nos gusta el Tribunal Constitucional un día sí y otro no


El concepto que los españoles tienen del Tribunal Constitucional está bastante claro hace desgraciadamente algunos años y ayer estuvieron a su propia altura.
Federico Trillo, ocasional pagador de limosnas a periodistas

A lo largo de mis estudios he tenido la ocasión de analizar a fondo varias sentencias del Tribunal Constitucional y, desde entonces, he tenido en gran estima su labor y la importancia que tiene su presencia para la salud del sistema democrático español. Sin escapar del todo a alguno de los males que atacan al sistema judicial español, especialmente el de la saturación, el hecho de ser el único tribunal que admite a magistrados que no sean jueces de carrera aporta un elemento interesantísimo que enriquece sus sentencias y aporta rigor e independencia.

La ley de partidos políticos es un instrumento peligroso si no existen los controles oportunos. Da el poder de ilegalizar partidos y de prohibirles presentarse a unas elecciones y, dada la situación de ETA-Batasuna, ese paso era necesario. La democracia debe defenderse del terrorismo incluso impidiendo que el apoyo a éste se le preste desde las mismas instituciones y, si eso supone ilegalizar un partido, entra dentro de la lógica de respeto que se espera de los partidos políticos en una democracia (no que tomen apuntes de las rutinas de los compañeros de bancada para que luego otro les espere fuera con una pistola). Eso lo hemos entendido muchos españoles, incluso entendemos que es una exigencia democrática. Pero con esto hay que tener precauciones. Los demás partidos no pueden jugar a que aceptan las sentencias cuando éstas ilegalizan partidos y que no las aceptan cuando rechazan la ilegalización (o la concurrencia a unas elecciones como es este caso). Y éste empieza a ser ya un juego recurrente.

Ignoro los motivos de fondo para evitar que Bildu se presente o no a estos comicios, pero sé que el Tribunal Constitucional ha demostrado en su historia el rigor y la profesionalidad suficiente como para hacer respetar escrupulosamente los derechos humanos en nuestro país. Y ha funcionado. El prestigio de España como país democrático se debe en buena medida a que tenemos un gran sistema legal de garantías de los derechos y libertades fundamentales, además de tener ratificados con contadas matizaciones todos los Tratados y Convenios Internacionales en materia de derechos humanos que tienen a bien informar la doctrina del Constitucional. Así que más allá de que Bildu deba o no concurrir a las elecciones, tema que no conozco en absoluto con el suficiente detalle, debemos alegrarnos de que el sistema haya funcionado y de que el Tribunal Constitucional haya emitido sentencia le pese a quien le pese, como ha hecho siempre, al menos en materia de derechos humanos. Así que cuando a algún etarra se le ocurra venir con la milonga de la opresión franco-española y demás miserias intelectuales para justificar la violencia, el horror y la muerte, los españoles, también ellos, podremos decir que no tenemos ninguna duda de que desde 1978 España tiene uno de los sistemas legales más garantistas del mundo. Para botón de muestra: esta sentencia. Si incluso en casos dudosos como éste, el Constitucional votara siempre sin escisión por el sí a la prohibición de concurrir a las elecciones, sospecharía. Como no siempre es así, parece que se están haciendo bien las cosas. ETA o no, la historia lo dirá. Mientras tanto, tendremos la conciencia tranquila sabiendo que al menos, por ahora, aunque algunos políticos no quieran, la democracia está a salvo.



El Constitucional da vía libre a Bildu para acudir a las elecciones
El País. 5 de mayo 2011.

martes, 3 de mayo de 2011

El avance de la extrema derecha en Europa

Os dejo con los reportajes de El País del domingo pasado sobre el avance de la extrema derecha en Europa. Alarmante.

Le Pen ya compite por la presidencia
Antonio Jiménez Barca. El País. 1 de mayo 2011.

Umberto Bossi o el odio al diferente
Miguel Mora. El País. 1 de mayo 2011.

El peligro llama a la puerta en España
Luis Meyer y Pablo García. El País. 1 de mayo 2011.
Lluis Bassets. El País. 1 de mayo 2011.

sábado, 30 de abril de 2011

Tradición y modernidad británicas

Frente a la turbulencia actual del continente, [Inglaterra] ha querido afirmar las normas permanentes que regulan su vida. Nos han dado una lección más. Como siempre, ya que siempre pareció Europa un tropel de pueblos -los continentales, llenos de genio, pero exentos de serenidad, nunca maduros, siempre pueriles, y al fondo, detrás de ellos, Inglaterra... como la "nurse" de Europa.


Ya lo he citado en otra ocasión aquí porque me parece brillante, un ejemplo de lo que pasó ayer en el Reino Unido con la boda Real entre el príncipe William y Catherine Middleton. Ortega se hacía eco aquí de un acto de coronación. Lo cierto es que ayer el Reino Unido dio un espectáculo de tradición y modernidad al mundo no con una coronación sino con una boda.

Por alguna razón, probablemente muy relacionada con la forma de ser de los británicos, el Reino Unido es un país lleno de contrastes, donde las tradiciones más antiguas conviven con la contemporaneidad más avanzada sin que ellos parezcan contrariarse. Ayer contemplamos como Kate Middleton fue entregada, casi literalmente, al Príncipe William, en medio de una ceremonia religiosa que contaba con la presencia desde monarcas del mundo a los siempre extravagantemente vestidos Beckham (con título nobiliario y todo) o a Elton John y su pareja civil. Todos juntos en una exquisita muestra de refinamiento, tradición, moda y elegancia en plena expresión de lo “britishness” y ante la admiración del mundo para enseñarles a todos que el futuro Rey de Inglaterra contraía matrimonio con una chica mona de clase media-alta.

Y es que al margen de las protestas por los recortes, de la mala situación económica y de toda la situación de crisis que está viviendo el mundo, los británicos ayer estaban de fiesta y es que, a pesar de todo, resulta difícil sino imposible pensar en otro régimen más estable que la monarquía británica. Más allá de lo que pase en Europa continental, más allá de la crisis de deuda pública y las vicisitudes políticas de la UE, los británicos seguirán aquí, en el Reino Unido, viviendo los tiempos y recordando, de tanto en tanto, que el pasado está ahí, que lo intrínseco que ellos tienen permanece con su “Union Flag”, sus “poppies” y, cómo no, con la “Royal Family”.


¿Un rey Guillermo y una reina Catalina?
Timothy Garton Ash
El País, 29 de abril 2011

martes, 26 de abril de 2011

¿Qué pasa en la política europea?

El líder del partido Auténticos Finlandeses celebra su espectacular subida
Fuente: El País

Recientemente hemos visto como en Finlandia ganaba mucha fuerza un partido antieuropeísta de corte xenófobo. Desde hace más tiempo, contemplamos como la joven democracia húngara se deteriora con reformas como la polémica ley de prensa o la nueva constitución, recién aprobada en sede parlamentaria. Los dos fenómenos parecen “a priori” bien distintos. Dada mi ignorancia acerca de las particularidades de ambos países, hay poco que pueda decir. Lo que sí parece evidente es que las motivaciones de los finlandeses es no pagar los rescates y limitar la inmigración en su país, ya de por sí escasa. Parece ser, por tanto, la típica motivación xenófoba al uso. El caso húngaro parece venir acompañado más bien de un nacionalismo más profundo y de unos esquemas más tradicionales. La nueva constitución tiene ecos que se le parecen más bien a una carta magna de las restauraciones monárquicas posteriores a las guerras napoleónicas que a una constitución de nuestro siglo: con menciones a dios, blindajes del matrimonio y prohibición taxativa del aborto, el texto, si quitáramos las alusiones a Hungría, parece redactado por un miembro del “Tea Party”, una obra genuina de la reacción conservadora que parece estar cerniéndose sobre Europa. En este contexto, las actuaciones de los gobiernos italiano y francés con relación a los inmigrantes tunecinos no ayuda.

Europa parece resquebrajarse por las circunstancias. Los europeos no acaban de ver que la Unión reporte ventajas: todo parecen rescates, burócratas, pérdida de soberanía, inmigración intracomunitaria no muy bienvenida. Nadie se ha encargado de recordarles a los ciudadanos que el mercado común ha favorecido enormemente el comercio intracomunitario y ha fortalecido las economías nacionales o que la inmigración favorece la competencia, los ajustes salariales y la mejora de la competitividad (además de la sostenibilidad de los sistemas públicos de pensiones y del Estado del Bienestar en general). Por no olvidar que la presencia de Europa en el mundo ya está, de por sí y pese a la Unión, diluida en un entorno global de gigantes emergentes. Caben dos lecturas pues para estos sucesos, vuelcos electorales y reformas: o la xenofobia está creciendo entre los europeos o estamos ante una forma de protestar por el modo en que se está haciendo la construcción europea, pero sin propuestas de salida reales. Yo me inclino más por la segunda opción, lo que no obsta que no sea preocupante. De seguir avanzando el euroescepticismo, las cosas no sólo no mejorarán sino que continuaremos hundiéndonos, esta vez en un nuevo feudalismo absurdo. La pregunta es: hasta qué punto somos maduros los europeos. La unidad en los buenos tiempos es fácil, permanecer unido y salir fortalecido de las crisis es difícil y es lo que demuestra la capacidad de los pueblos. ¿Estará el pueblo europeo a la altura de las circunstancias?

El País. 20 de abril 2011

El País. 17 de abril 2011

martes, 19 de abril de 2011

De la laicidad y los símbolos del Estado (o de cómo nos roban la bandera)

Le agradezo que me haya facilitado esta fantástica imagen tomada el año pasado en la Plaza de la Constitución de Málaga.

***
Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.
Antonio Machado

***
Durante la Semana Santa, los ciudadanos de este país concienciados con la cuestión de la laicidad contemplamos con espanto como las banderas de España se colocan a media asta desde el jueves santo hasta el domingo de resurrección. Esto, que no deja de ser un gesto, no por ello es menos importante y es que este país, a pesar de todo lo que ha llovido desde el 75, sigue viviendo bajo la sospechosa tutela moral de una iglesia, la católica, que practica una prepotencia intelectual y política de un calibre alarmante.

Para colmo, los políticos de este país, incluyendo los “hiperprogresistas” del PSOE todavía no se han dignado a poner fin a esta desfachatez que es la confusión de los símbolos del Estado con los símbolos religiosos del catolicismo. Sin embargo, esto no es más que el tema de siempre. Los españoles siguen pensando en España con el adjetivo de “católica” de forma mayoritaria y siguen asociando muchos otros valores con los que buena parte de España no se identifica. Esa confusión desastrosa y guerracivilista entre religión, ideología conservadora y nación es lo que lleva al desapego, tan natural por otra parte, de buena parte de la sociedad española hacia la bandera bicolor: ese símbolo de la España de siempre; la España de pandereta; del bajo palio; de la picaresca y el orgullo; de la envidia malsana y el colmillo retorcido; del recelo hacia el que piensa diferente, del que es diferente, del que no es ni blanco ni católico ni conservador... De ése que en definitiva viene a alterar lo que este país y sus símbolos significan para ellos: el patriarcado.

Cuando algunas personas educadas se disponen a solicitar casi disculpándose que se retiren los símbolos religiosos de los edificios públicos, cuando algún español ejerce su derecho a la libertad religiosa y solicita ante un tribunal el respeto a sus derechos más elementales y a la laicidad del Estado, entonces, la caverna de la reacción, la que sigue confundiendo nación, religión y conservadurismo, se le echa a la yugular y le acusa de atacar a los cristianos, de cristianofóbico y de exaltado. Y es que por desgracia ellos van a ser siempre, en su ideario, los sobrelegitimados, los que tienen a la TRADICIÓN y a la HISTORIA de su parte, los que juegan en el equipo de DIOS y de la VERDAD. Y ése es el problema sustantivo: la razón por la cual las ideologías totalitarias han sido demonizadas y denostadas, a saber, tener una visión totalizadora de la realidad y creer a fe ciega en unos dogmas y un líder carismático, es la misma razón por la cual se venera y se siguen las religiones que, día a día, amenazan los estilos de vida que consideran desviados o contrarios a la moral.

¿Cómo quieren hacer país, construir una identidad nacional común, si están constantemente otorgando carnés de patriota y decidiendo lo que es y lo que no es la ortodoxia españolista? ¿Cómo quieren que nos identifiquemos con los símbolos de España si nos los roban desde el propio aparato del Estado, si ni siquiera el PSOE es capaz de acabar con esa usurpación? El partido conservador se congratula en afirmar que el Presidente del Gobierno es un títere de los gobiernos extranjeros que le han impuesto una política de austeridad y que han convertido a España en un protectorado y, sin embargo, nada dicen cuando ese Estado extranjero que es el Vaticano interfiere en los asuntos internos como el derecho civil o la legislación penal. Nada dicen de ese protectorado moral, mucho más grave, porque en el fondo lo desean, porque su pérdida supondría la pérdida de lo que ellos consideran que es esencial en la españolidad: la cristiandad.

El único consuelo es que algún día ellos probarán su propia medicina. La doctrina de “la religión mayoritaria es la religión preferente”, sentada de forma tan innoble en nuestra tan venerada Constitución, les llevará a la enorme contradicción de tener que asumir que, cuando la mayoría de la población española sea musulmana, España se convertirá en una monarquía islámica. Y, lo peor de todo, no sólo no habrán hecho nada por evitarlo sino que habrán sentado las bases para ello. Su política de religión en las escuelas es la primera que lo propicia con el inigualable patrocinio del erario público. Cuando veamos las banderas a media asta conmemorando el martirio de Alí no será a mí a quien puedan reprocharme no haber advertido de las nefastas consecuencias de esa confusión entre religión y Estado.

jueves, 14 de abril de 2011

80º aniversario de la proclamación de la IIª República

Casa Natal y Museo de Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Priego de Córdoba
2009

Hace ochenta años, España entera cantaba con júbilo la proclamación de la IIª República española, un acontencimiento histórico que, llegando por todo lo alto y de forma pacífica, acabó en el fracaso institucional más estrepitoso y sangriento de la historia de España.

Desde entonces y durante décadas, hasta la palabra democracia, derecho al voto o elecciones, eran tabú en España. Ahora, lejos de resultarnos extrañas, nos hemos cansado de esas palabras, de los políticos y del parlamentarismo mediocre que nos abate sin que, no obstante, siga habiendo un tema absolutamente tabú en la política española: la República. La República, sin más, como forma de gobierno. Nombrar la mera hipotética posibilidad de que algún día podamos tener una forma repúblicana de gobierno, cosa de lo más normal en nuestro entorno europeo con países tan prósperos como Alemania o Francia, resulta toda una inconveniencia. Aún cae como una losa el pasado en forma de prejuicios, malos nombres, en definitiva, mala imagen de marca. La República es en España “comunismo”, “caos”, “anarquía”, “ateísmo”, “desorden”. Muchos periodos monárquicos compartieron con la República la inestabilidad institucional, la violencia, la pobreza, el desorden. Sin embargo, la experiencia de la guerra civil, la dictadura y la propaganda posterior han hecho mucha más mella en la República que en la monarquía (y eso aún habiendo tenido de rey a gente como Fernando VII, en serio, piénsalo bien).

Después de todo, el ser humano se guía por emociones e ideas preconcebidas. Si no, ¿qué sentido tiene que se siga heredando la jefatura del Estado? Pues eso, la imagen de marca, las asociaciones de valor. La República encarna en España anti-valores y eso no hay quien lo compre. Aunque si algo distingue particularmente el caso de España es que aún se siguen escuchando y analizando el papel “positivo” jugado por Franco al parar un régimen, como la República, que era “insostenible”. Franco, que no deja de ser (como el movimiento fascista y el nazismo) una reacción de la clase media conservadora frente a la revolución obrera, se distingue de Mussolini y Hitler, en cambio, en su “legitimidad” histórica. Por alguna razón, mucha gente aún en España confiere más o menos tácitamente un cierto reconocimiento a la labor de Franco de “poner orden y dar estabilidad” a España. Querría ver la reacción de esos mismos españoles al escuchar a un alemán o a un italiano decir lo mismo de Hitler o Mussolini. Ambos nacieron para parar el comunismo (argumento que se esgrime para defender a Franco), pero a nadie en su sano juicio se les ocurríría defenderlos como un mal necesario. La diferencia es que Hitler y Mussolini perdieron la guerra y, claro, ya se sabe, la historia la escriben los vencedores.

Y después viene todo lo demás: la República era un satélite de Moscú y se seguirá repitiendo esa cantinela, aunque sea mentira, mientras cuele. Por desgracia, poca gente admitirá que los comunistas sólo deben su progreso en España a la guerra y que la dependencia de Moscú no fue la causa del golpe de Estado sino su efecto (lo contrario de lo que la gente piensa). Y pocos harán un esfuerzo por valorar algunos intentos que políticos sensatos y de talla hicieron en aquella época por mejorar el país y la condición de vida de los españoles.

En cualquier caso, salvadas las distancias históricas, parece que los españoles no somos aún lo suficientemente maduros como para votar la jefatura del Estado. Es como si aún debieramos ser reinados por un señor que va pasando el trono de generación en generación, como si el país fuera una finca y los asuntos de Estado, cosa de familia. Claro que es mucho mejor vivir la ilusión de un cuento de hadas, con príncipes y princesas con final feliz incluídos, a tener la madurez política y la tradición democrática republicana de países como Francia o Estados Unidos, donde el elector es un ciudadano y no un súbdito. Está claro que la forma republicana de gobierno no resolvería nada “per se”, pero demostraría la madurez política del pueblo español si viniera acompañada de reformas políticas de peso. Dudo que vaya a ser el caso y mientras tanto: ¡Feliz día de la República!

¡Viva la Libertad!
¡Viva la República!

sábado, 9 de abril de 2011

ZP - Zapatero Pensionista


Sé que probablemente esta broma ya la habrán hecho hasta la saciedad, pero, como yo no la he visto, me he permitido hacerla. Ya tengo en este blog una reputación de chistes malos que mantener.

Hace una semana, Zapatero anunció que no será candidato del PSOE en las próximas elecciones, noticia que animará el panorama preelectoral y que dará al PSOE el empuje que necesita ahora que el PP lo da todo por ganado, hasta la lotería.

Al final, parece que, poco a poco, se puede implantar como una tradición sana que ningún presidente repita mandato por tercera vez. En EEUU, comenzó como una tradición y no fue hasta después de Franklin Delano Roosevelt cuando se implantó legalmente. En cualquier caso, la cuestión de fondo no es tanto que no se presente Zapatero sino cómo se va a hacer esa "sucesión", cómo va a elegir el PSOE a su candidato. Porque Aznar tuvo el mérito de decidir no presentarse, pero no se puede decir que su sucesión fuera precisamente ejemplo de nada salvo de nepotismo fragaliano con bigote. El dedazo se impuso y ese saber hacer del PP dejó mal sabor de boca. Aunque claro, dentro del PP no parecía algo que preocupara mientras Rajoy ganara las elecciones y pudieran repartirse el pastel de la victoria.

Tras el episodio de las primarias en la Comunidad de Madrid, interesante caso en el que el candidato rebelde gana a la dirección del partido, podemos ver otras interesantes primarias, que pueden traernos un candidato de lo más inesperado (recuérdese la sorpresa de que el propio Zapatero ganara el Congreso de su partido). Sea lo que fuera, sería bueno que esta tradición y cultura democrática del PSOE, que aún tiene mejoras que implantar, se extendiera al resto de partidos y las primarias, incluso los caucus al estilo americano, se hicieran moneda frecuente en nuestra democracia. Al final es el elector el más interesado en unos candidatos de nivel que tengan algo que ofrecer y hagan interesante el proceso electoral. Hasta ahora, sin embargo, no parecemos estar más que en manos de los cuatro que elaboran las listas a golpe de déspota que premia y castiga incluyendo y excluyendo nombres... Nombres de políticos que luego no tendrán más remedio que ser serviles, falsos y distantes de su cuerpo electoral para deberse a su verdadero amo: el líder del Partido, el Señor de las Listas.

martes, 5 de abril de 2011

Alternative Vote System


El Reino Unido elige a sus diputados por un sistema mayoritario de diputado único por circunscripción desde hace siglos. Este sistema se conoce como First Past The Post (FPTP) y, entre otros, como Winner-takes-all, un nombre que define muy bien como funciona. El primer candidato en número de votos se lleva todos los escaños, en este caso uno, aunque sólo represente a una minoría. Lógicamente, este sistema obliga a concentrar el voto (voto táctico) porque penaliza mucho la elección de candidatos de terceros partidos, que difícilmente tienen opciones.


Uno de los mayores miedos de los detractores de AV es que políticos como Nick Clegg salgan reforzados. Considerando su imagen pública después de la reforma universitaria, es dudoso que ni el AV salve a Clegg


Este sistema, pese a toda la tradición que tiene en el Reino Unido y su amplia extensión por el mundo, ha sido puesto en tela de juicio muchas veces por su "injusta" redistribución de los escaños. Desde que se formó el gobierno de coalición, sin embargo, el cambio parece posible y, de hecho, los británicos están llamados a las urnas el 5 de mayo para elegir sus ayuntamientos y, de paso, votar en referendum si se instituye lo que se ha dado en llamar como sistema de voto alternativo o Alternative Voting System (AV), un sistema según el cual, gana el candidato con más del 50 % de los apoyos, para lo cual se tienen en cuenta, en primer lugar, sus votos como primera opción y, en caso de no ser suficiente, se confrontarían sus apoyos como segunda opción y así sucesivamente. Esencialmente, se busca que quien consiga el escaño sea el que verdaderamente recoja más consenso entre el electorado. Esto tiene mucho sentido, especialmente si sólo hay un candidato por circunscripción. AV, que ya se usa para más inri en la elección de los ayuntamientos sin ir más lejos, plantea, no obstante, el problema de que el ganador no sea el más votado como primera opción y da, según las circunstancias concretas de empate entre candidatos, "n" votos a cada elector (hasta que alguno alcance más del 50 % de los apoyos). Esto plantea para muchos la objeción de que terceras opciones como los Liberal Democrats, que podrían ser una segunda opción tanto de los que votan primero Labour como Conservatives, pudieran convertirse en ganadores, teniendo empero pocos votos como primera opción.

Hasta qué punto esto es posible lo ignoro. Lo que sí es cierto es que la democracia más antigua del mundo está apunto de decidir si cambia uno de los elementos sustanciales de su sistema. Lo que no acabo de ver muy claro es que con la dispersión del voto que hay en el Reino Unido, este país necesite un sistema electoral que refuerce esa dispersión dando peso a las terceras opciones. ¿Hará esto ingobernable al Reino Unido?

Electoral Reform Society

Electoral Reform Society

sábado, 2 de abril de 2011

MADRID. EL ADVENIMIENTO DE LA REPÚBLICA

Josep Pla
El País. Clásicos del siglo XX.
173 páginas.

Este libro son las crónicas del brillante escritor catalán, Josep Pla, sobre los acontecimientos que tienen lugar en Madrid durante los primeros 13 meses de la República, desde su proclamación, el 14 de abril de 1931, hasta la muerte de Salvatella, en mayo de 1932. Durante todas estas crónicas intercala sus opiniones y anécdotas que apoyan el relato.

Pla demuestra en este libro ser un gran cronista y analista político. Sus relatos van desde hechos históricos puntuales a la descripción de personajes (políticos, literatos e intelectuales generalmente -a la mayoría los ha tratado personalmente), hasta el planteamiento y fino análisis de los problemas que acuciaban a la incipiente República. Su lectura es encantadora, además de apasionante para aquéllos interesados en la historia y la política. Sin duda lo más apreciable del libro es el enfoque y análisis de los temas... A veces asusta el acierto de sus profecías.