sábado, 9 de julio de 2011

¿A quién votar?

Las elecciones del año que viene, si no antes, son todo un rompecabezas para el elector. Desde mi punto de vista, los problemas a la hora de tomar una decisión reflexionada sobre el voto son los siguientes:

El PSOE ha hundido España. La reacción del gobierno frente a la crisis fue tardía, lenta y errónea. Desde el “"hay una ligera desaceleración” del 2008" al tardío y “sugerido” recorte del déficit (siempre insuficiente) pasando por los primeros planes de estímulo Keynesianos (devastadores para el déficit), el PSOE volverá a pasar a la historia de España por haber salido del poder con un país con los índices macroeconómicos destrozados y el ánimo de la gente por los suelos, por ahora un record Guinness de la democracia. El PSOE, por tanto, no parece una opción ni siquiera para los socialdemócratas, que no comparten las políticas recientes del gobierno. Desde mi perspectiva, aunque comparta algunos aspectos de su ideario progresista y el deseo de evitar una vuelta del PP al gobierno, el PSOE no parece una opción sensata.

Como he dejado caer poco sutilmente arriba, el PP tampoco es una opción para mí. No me apetece volver a los tiempos en los que las autoridades españolas les hacían reverencias al Papa ni a los tiempos de gobiernos copados por ministros del OPUS DEI y Legionarios de Cristo, para eso voto Familia y Vida, que por lo menos no tiene opciones. Ese PP no es el tipo de partido conservador al que yo me plantearía votar. Si hubiera alguno laico, probablemente sería una opción, pero para votar a un partido democristiano... Además, aunque es evidente que hay que castigar al gobierno, no creo que el PP sea un cambio, si acaso una alternancia de lo mismo: distintas caras, distintas maneras, otro pelo de la dehesa… A lo mejor han cambiado, pero como tengan el mismo arrojo que Aznar haciendo reformas laborales, no creo que lleguen muy lejos…. Con un poco de suerte, otros (el BCE) resolverán esta crisis creando otra burbuja y ellos se pondrán la medalla (ojo, no estoy diciendo que la forma de salir de la crisis sea esa, eso sería otro disparate).

La tercera opción sería votar a IU, aunque esto ni me lo he planteado. Lo único que comparto con ellos es el republicanismo, pero sé que nunca nos pondríamos de acuerdo en una constitución. A mí me va más el modelo alemán y ellos coquetean con la “democracia” bolivariana y el régimen castrista. Yo a gente que apoya a dictadores, no la voto (esto casi podría aplicarse a la defensa velada del franquismo entre algunas filas populares).

Volviendo a la parte seria, ahí sigue UPyD. Yo fui uno de los algo más de 300.000 ciudadanos que les votó en 2008. Repetí en las europeas, pero luego se destapó lo de Mikel Buesa y otros escándalos que me han llevado a distanciarme de las formas de hacer política interna de su líder Rosa Díez. En ese sentido, UPyD ofrece tanta democracia interna como los partidos tradicionales (o menos). Sin embargo, aparte del PACMA, los Verdes y Ciudadanos [1], me voy quedando sin opciones. UPyD no ofrece una regeneración de la democracia interna en los partidos políticos (al menos a juzgar por los expedientes de expulsión color rosa que han volado), pero si puede ser un importante factor de renovación política. Tan tozuda como conservando el control de su partido, Rosa Díez mantendrá un discurso coherente sobre lo que ellos llaman regeneración democrática que incluye, entre otras, una reforma de la ley electoral que viene siendo imprescindible. Aunque, evidentemente, hay muchas medidas concretas con las que no estaría del todo de acuerdo, en líneas generales UPyD es una fuerza política progresista, laica y federalista que podría representarme con relativo acierto sin dejar de ser un voto táctico.

Y ese es el último punto de mi análisis, en el 2004 UPyD era un voto idealista, lo que los pragmáticos suelen llamar un voto a la basura (está visto que no después del imparable ascenso de la formación). Ahora, ante el panorama de que el PSOE se desplome, UPyD puede concentrar, aparte del descontento del barrio de Salamanca (que ya sabemos que sólo vota a UPyD para castigar a Gallardón), el descontento del votante de izquierdas (como ya se ha visto en la Comunidad de Madrid). Lejos de “un voto a la basura” un voto para UPyD puede ser una buena forma de castigar al PSOE sin tener que votar democristiano, una oportunidad para que el PSOE se descalabre y pase la penosa experiencia de compartir importancia política con su antigua compañera. Para todos aquellos que queremos castigar al PSOE y, al mismo tiempo, dejar una oposición capaz de frenar las ansias involucionistas de la derecha que viene, UPyD es, pasando por alto sus problemas internos, la opción menos mala, lo que la convierte en satisfactoria en una ética de mínimos. La gran pregunta es, ¿me dejo de tactismos y voy a por el voto en blanco?… Se admiten apuestas.

...
[1] Para votar a Ciudadanos, que también ha tenido problemas internos, voto a UPyD. El PACMA y los Verdes era para poner un poco de relleno. Otros partidos híperminoritarios que podría haber mencionado son el PA, Ciudadanos en Blanco, AES, Partido de la Libertad Individual...

2 comentarios:

Rafalillo dijo...

Yo estoy en una disyuntuva muy parecida a la tuya. Ahora mismo, no votaría ni al PSOE ni al PP, pero claro, si voto por otro partido me dará la impresión de que será un voto tirado a la basura porque está claro que ganará uno de los dos grandes.

La solución tampoco sería no votar o votar en blanco porque eso favorece más todavía al PSOE y al PP, que tendrían incluso más representación en el Parlamento.

Hace falta una tercera fuerza política de relevancia, porque si no seremos como el fútbol: Barça, Madrid y la morralla.

Jose Soldado Serrano dijo...

Perdona la respuesta tan tardía. Me hace gracia la alusión al fútbol, como si la democracia fuera una competición. Me temo que algunos lo ven así.
El voto táctico no es una obligación. No debemos olvidar que el voto tiene una doble vertiente. Según el sistema, es un derecho según el cual los ciudadanos pueden elegir a sus representantes para que los gobiernen, pero tampoco debemos olvidar que es una cesión del Estado para perpetuarse a través de la legitimidad que dan las urnas. No todo en democracia son las elecciones empero. Si no, que se lo digan a Venezuela, uno de los países donde más se acude a las urnas y donde más nivel de arbitrariedad alcanza la actuación de los poderes públicos con la subsiguiente indefensión de los ciudadanos.
Un voto en blanco o la abstención no desarman el gobierno porque el sistema se ha cubierto contra esas "contingencias", pero en un contexto más general de malestar social y protestas pacíficas puede ser un buen toque de atención. No es una opción descartable, especialmente si no te apetece votar tapándote la nariz.

Un saludo.