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sábado, 4 de junio de 2011

Impresiones de Sol

El sábado y el domingo pasados tuve ocasión de ir a la Puerta del Sol de Madrid y contemplar lo que es parte del 15M sobre el terreno. Tengo que decir que no me llevé ninguna sorpresa ni para bien ni para mal, lo cual supongo que es bueno. Significa, al menos, que la información que me llegó de medios y amigos era fiable.

Es verdad que la acampada de Sol tiene mucho de movimiento alternativo de izquierda anticapitalista, los también apodados despectivamente como perroflautas o antisistema. También vi que con el paso del tiempo eso se ha convertido en un foro para presentar todo tipo de ideas y apoyar todo tipo de causas. Los saharauis o los vegetarianos tienen su "“stand"” como si de una feria de variedades se tratara. Pero, a pesar de todo esto, pude ver por la cantidad de curiosos y por algunas intervenciones que hay mucha expectación e ilusión, que la gente quiere cambio y que existe esa sensación de que hace falta hacer algo y de que estas acampadas son al menos un paso.

Cuando iba de camino a Sol en el autobús, mis amigos y yo no podíamos evitar hablar de política. Cuando comentábamos el papel de la alternancia, una mujer joven, antes de bajarse del autobús, me dijo algo así como: "“perdona, no he podido evitar oír la conversación, estoy completamente de acuerdo contigo…”". Madrid respira un ambiente revolucionario, se habla de política en la calle con desconocidos, la gente quiere respuestas y, más que eso, necesitan saber que no están solos en su indignación, en su conciencia de que algo falla, de que el sistema tiene que cambiar. Cosa bien distinta son las intervenciones y las propuestas: hay de todo. Desde gente que habla en las asambleas para contar sus sentimientos respecto al movimiento, hasta quien piensa que aquello es un escenario para ensayar un casting, pasando por los que quieren aplicar medidas curiosas como recuperar el Impuesto de Patrimonio o crear un Fondo de Garantía Hipotecario para pagar las hipotecas de quienes no pueden hacerlo.

Es evidente que medidas de ese tipo es difícil que se lleguen a aplicar, principalmente porque la gente ya está muy escaldada de experimentos socialistas. También es verdad que falta un análisis a fondo de cuales son los problemas de la banca, del sistema monetario que tenemos y de por donde pasarían realmente las bases para un crecimiento libre de burbujas, especulación y abusos de la banca. Pero no debe ser sobre esto sobre lo que se centre el movimiento en este primer momento y menos para ir a una huida hacia adelante que nos lleve a más banca pública e intervención bancaria. Hay que acabar con los privilegios de la banca, con el sistema de bancos centrales, con la manipulación pública de los tipos de interés y con la manipulación política de la economía, pero antes debemos regenerar el sistema político, mejorando el sistema electoral y ampliando los mecanismos de control sobre los políticos. Y es sobre esto sobre lo que debe centrarse el 15M porque sin eso es imposible impulsar las demás reformas que no requieren actores españoles sino internacionales. La estrategia que apueste por la reforma política y la expansión del movimiento a otros países será la más eficiente siempre y cuando no se identifique claramente con un colectivo o una ideología que pueda acabar excluyendo a los demás de las reformas que tienen nuestro consenso.

domingo, 22 de mayo de 2011

Vuelco histórico, necesidad histórica de reforma

El votante es un elector secuestrado, tal y como funciona el sistema, la gente vota porque si no, los demás eligen por él. Por eso es tan difícil que el voto en blanco llegue a algún sitio. Es la valentía de aquél con la distancia suficiente como para decirle al sistema, desde el sistema, que no le gusta, que ninguna opción es suficientemente buena para él. La mayoría, en cambio, opta por votar y, claro, en la coyuntura actual era difícil imaginar un escenario distinto que el de un vuelco electoral a favor del PP.

Esto no significa, en cambio, que el movimiento 15M no tenga nada que hacer o no represente ninguna voz. Si el PP y el resto de partidos entienden los datos de estas elecciones como un apoyo a como está funcionando el sistema, se equivocan. Me temo que en estas elecciones más de uno se habrá tapado la nariz para votar y lo habrán hecho, simplemente, para castigar al gobierno, al suyo y al central, para pasarle factura por la crisis económica, social y política. Sin embargo, los motivos que han causado el malestar que han llevado al 15M siguen ahí y ahora con más fuerza, ya que muchas de las listas con imputados han recibido incluso más apoyos. Pero no es un apoyo de los españoles a la corrupción (entenderlo así sería terrible, además de un error político), es un síntoma de desesperación, de unos electores que, atrapados en el bipartidismo, es más, atrapados en un multipartidismo corrupto (legal y políticamente), ante la presencia de imputados en distintas listas de diversos partidos, tienen que pasar ese detalle por alto con tal de seguir haciendo llegar el mensaje de castigo.

La fuerza de la democracia no sólo reside en la sensación de libertad y de control que confiere al ciudadano, más ilusorio que real, sino en la estabilidad que confiere un sistema electoral que aboga al ciudadano a tragar con lo que sea, lo hemos visto en estas elecciones más que nunca. El PP del perfil bajo ha arrasado, se regocija en una victoria que les anticipa el asalto a la Moncloa, pero que no se engañen. El pastel ya no es el que era y puede que cambie. De eso se trata el 15M, de cambiar el pastel que pueden repartirse los políticos.

La evolución del 15M

Hay un doble acierto en denominar al movimiento español 15M. El primero viene de no llamarlo mayo del 2011 en comparación con el mayo del 68 francés. Las diferencias son tan grandes, que cualquier comparación sería odiosa. El segundo acierto guarda íntima relación con el 14M. Esa fecha fue el nacimiento en España de una legislatura de crispación y hastío político que enrareció la atmósfera democrática hasta acabar, con la crisis económica, en el afloramiento de una indignación como nunca se había imaginado. Después del 14M viene el 15M y esa debe ser la fecha de la esperanza por un cambio político estructural que refunde y regenere nuestra democracia y aparte los hedores que hemos venido aguantando.

La cuestión ahora es qué pasará después de la jornada electoral de hoy, qué repercusión tendrán los resultados y cuáles pueden ser los riesgos en que puede incurrir el movimiento si se significa demasiado con un rama política concreta. Algunos sectores de la derecha se ponen nerviosos ya con el movimiento, parece que incluso más que el propio gobierno. Nos les gusta el asambleísmo y menos si hay rastas y perroflautas en ellos. Parece que les da miedo enfrentar algunas de las ideas que se están oyendo estos días en las plazas de España: nacionalización de la banca, expropiación de viviendas vacias... Algo es evidente, ni hay que asustarse por una discusión abierta de ideas y propuestas ni un movimiento que haga proposiciones claramente contrarias a los principios de libertad económica tendrá éxito. La gente ya no es idiota. Saben que el socialismo autoritario es una estafa política más, al tiempo que mucha gente desconfía también de la socialdemocracia y de los neoliberales, ambos expertos en aplicar el liberalismo para perjudicar a las clases medias y el socialismo para proteger a las élites (principio de privatización de los beneficios y socialización de las pérdidas).

El movimiento no debería, en cambio, centrarse en la reforma económica en este momento porque eso generará controversia, disensión y terminará por arruinarlo todo. Sabemos cual es la columna vertebral del 15M, lo que unirá a la mayoría y hará presión para una reforma profunda: el hastío con la clase política, el cambio de la ley electoral y el estrecho control de los políticos, especialmente de sus gastos a cargo del erario público. Todo lo demás tiene sentido que se discuta, pero no recogerá el consenso suficiente para presionar a favor del cambio. El movimiento 15M debería continuar hasta que se inicie un proceso para aplicar estos cambios políticos estructurales y ése debe ser su único objetivo. Si al menos conseguimos regenerar la democracia, habremos allanado mucho el camino para reformas de otro carácter que ya se discutirán en su día y que, en cualquier caso (como el del sector bancario), se escapan del alcance español.

viernes, 20 de mayo de 2011

¿Será la Puerta del Sol la nueva Tahrir?

A partir del primer minuto de mañana sábado, España puede parecerse más a Egipto y la Puerta del Sol a la Plaza de Tahrir por una sencilla razón: puede que veamos imágenes de civiles inocentes siendo desalojados por la violencia del Estado y privados, así, del libre ejercicio de su derecho de reunión y manifestación. Y es que la cuestión que se plantea es interesantísima en términos de ciencia política y derecho constitucional. Siguiendo una doctrina puramente positivista, el imperio de la ley dicta que los indignados sean desalojados, casi diría, cueste lo que cueste, incluso si eso implica una carga policial e iniciar una batalla campal.

Sin embargo, la historia nos muestra que la teoría no es siempre la práctica y que el poder de lo fáctico, especialmente en política, cuenta. Una acción violenta por parte de la policía para disolver las concentraciones en toda España, sería claramente contraproducente para el gobierno y podría incluso acabar mal para algunos responsables policiales si, al final, el Tribunal Constitucional, siguiendo su propia doctrina, avala la legalidad de las concentraciones. Por otro lado, esas acciones se volverían como un boomerang en contra del gobierno y, por extensión, del sistema. Las simpatías hacia los concentrados aumentaría y se resentiría la imagen internacional de España como país democrático.

Es evidente que la ley es la que es, que la decisión de la JEC también está ahí y que el Estado de Derecho es una garantía a preservar por todos porque nos da seguridad jurídica. Sin embargo, como en otros muchos acontecimientos de alcance histórico, donde lo que se dirime es la política al más alto nivel, las consideraciones de carácter jurídico-técnico pueden ser las más puristas, pero no siempre las más sensatas. Si el gobierno decide que se limitará a garantizar que las concentraciones no entorpecen el ejercicio del voto, la decisión de la JEC no se habrá cumplido plenamente, pero la Puerta del Sol tampoco se convertirá en el espectáculo lamentable de la represión policial de un movimiento pacífico y democrático en el nombre de la propia democracia. Espero que ante la tensión inconciliable creada por la JEC, que parece anteponer la supervivencia del sistema al libre ejercicio del derecho fundamental de reunión y manifestación, prevalezca el sentido común y no se perturbe el curso de la protesta en la medida en la que esto no afecte el ejercicio del derecho al voto. De lo contrario, veremos aflorar la verdadera naturaleza del Estado: la violencia.


La Junta Electoral prohíbe todas las protestas del sábado y el domingo
El Mundo. 20 de mayo 2011.

jueves, 19 de mayo de 2011

Revolución española. ¡Ánimo, indignados!


Los españoles no son muy dados a las revoluciones, normalmente las hemos hecho o intentado hacer tarde, pero siempre con más entusiasmo que cualquiera, a lo mejor porque cuanto más se han hecho esperar, más deseadas se han vuelto. Las escenas de la concentración de Sol y otras plazas de España y las espontáneas muestras de solidaridad de los vecinos con los indignados trae ecos de un pasado revolucionario español tan apasionado como infructuoso, pero aporta, al tiempo, un aire fresco que promete algo distinto porque, en origen, es un proceso distinto.

Los españoles no luchan ya por la democracia en un régimen hostil o por sus ideologías en un régimen democrático, ahora se muestran unidos, en la izquierda y la derecha por una alterdemocracia en un régimen democrático con serias carencias y unas instituciones que han fracasado manifiestamente, lo primero de todo, en lo importante, que es representar adecuadamente al electorado y mantener un buen control sobre el poder político. Después de todo, democracia es libertad y representación, no corrupción, hastío ni arrogancia política.

El pasado sábado analizaba muchos aspectos del manifiesto de "Democracia Real Ya” que no me gustaban, pero resaltaba la necesidad de que se iniciara un proceso de protestas un día sí y otro también” porque sólo una amenaza real a la estabilidad del sistema es capaz de impulsar los cambios necesarios para regenerar esta democracia. Ese proceso ha comenzado y me gustan sus formas y su enfoque. Lejos de las afirmaciones desconcertantes del manifiesto de "Democracia Real Ya", los asambleístas de Sol ya han dejado claro que no están ahí para discutir reformas concretas propias de las ideologías sino para hacer constar tres puntos esenciales para instituir una verdadera democracia en España. Lejos de replicar las viejas dualidades conservador-progresista que han desgarrado España, todos van ahora de la mano para que el sistema cambie y el que vaya a gobernar, sea el que sea, no tenga barra libre del abuso de su posición y represente más fielmente al electorado. Todo ello para recordarnos ese espíritu de la transición que ahora no se verá ensombrecido ni por el poder del ejército ni de la Curia.

Las prohibiciones de las Juntas Electorales son la esperpéntica contradicción de una democracia que pone por encima de una manifestación espontánea y democrática de la ciudadanía el formalismo de una campaña electoral. Todo sea con tal de que nadie se salga de la democracia del sota, caballo y rey a la que nos quieren ceñir. Al menos, ahora que estamos viviendo esto por momentos, sabremos que si la situación se tensa y estas concentraciones acaban mal no será porque los indignados no sean pacíficos sino porque el Estado quiere reventar la verdadera fiesta de la democracia, el asambleísmo que ha hecho la conciencia cívica en Europa desde Pericles, la discusión pública y libre en el ágora. ¿Vendrá, como antaño, la policía a reventarlo todo?


Jóvenes.. y no tan jóvenes indignados
El País. 19 de mayo 2011


Disección del manifiesto de "Democracia Real Ya"
Quiero Un Dominio. 14 de mayo 2011