El sábado y el domingo pasados tuve ocasión de ir a la Puerta del Sol de Madrid y contemplar lo que es parte del 15M sobre el terreno. Tengo que decir que no me llevé ninguna sorpresa ni para bien ni para mal, lo cual supongo que es bueno. Significa, al menos, que la información que me llegó de medios y amigos era fiable.
Es verdad que la acampada de Sol tiene mucho de movimiento alternativo de izquierda anticapitalista, los también apodados despectivamente como perroflautas o antisistema. También vi que con el paso del tiempo eso se ha convertido en un foro para presentar todo tipo de ideas y apoyar todo tipo de causas. Los saharauis o los vegetarianos tienen su "stand" como si de una feria de variedades se tratara. Pero, a pesar de todo esto, pude ver por la cantidad de curiosos y por algunas intervenciones que hay mucha expectación e ilusión, que la gente quiere cambio y que existe esa sensación de que hace falta hacer algo y de que estas acampadas son al menos un paso.
Cuando iba de camino a Sol en el autobús, mis amigos y yo no podíamos evitar hablar de política. Cuando comentábamos el papel de la alternancia, una mujer joven, antes de bajarse del autobús, me dijo algo así como: "perdona, no he podido evitar oír la conversación, estoy completamente de acuerdo contigo
". Madrid respira un ambiente revolucionario, se habla de política en la calle con desconocidos, la gente quiere respuestas y, más que eso, necesitan saber que no están solos en su indignación, en su conciencia de que algo falla, de que el sistema tiene que cambiar. Cosa bien distinta son las intervenciones y las propuestas: hay de todo. Desde gente que habla en las asambleas para contar sus sentimientos respecto al movimiento, hasta quien piensa que aquello es un escenario para ensayar un casting, pasando por los que quieren aplicar medidas curiosas como recuperar el Impuesto de Patrimonio o crear un Fondo de Garantía Hipotecario para pagar las hipotecas de quienes no pueden hacerlo.
Es evidente que medidas de ese tipo es difícil que se lleguen a aplicar, principalmente porque la gente ya está muy escaldada de experimentos socialistas. También es verdad que falta un análisis a fondo de cuales son los problemas de la banca, del sistema monetario que tenemos y de por donde pasarían realmente las bases para un crecimiento libre de burbujas, especulación y abusos de la banca. Pero no debe ser sobre esto sobre lo que se centre el movimiento en este primer momento y menos para ir a una huida hacia adelante que nos lleve a más banca pública e intervención bancaria. Hay que acabar con los privilegios de la banca, con el sistema de bancos centrales, con la manipulación pública de los tipos de interés y con la manipulación política de la economía, pero antes debemos regenerar el sistema político, mejorando el sistema electoral y ampliando los mecanismos de control sobre los políticos. Y es sobre esto sobre lo que debe centrarse el 15M porque sin eso es imposible impulsar las demás reformas que no requieren actores españoles sino internacionales. La estrategia que apueste por la reforma política y la expansión del movimiento a otros países será la más eficiente siempre y cuando no se identifique claramente con un colectivo o una ideología que pueda acabar excluyendo a los demás de las reformas que tienen nuestro consenso.
