El anuncio de Esperanza Aguirre de reformar la ley electoral de la Comunidad de Madrid en la legislatura entrante para desbloquear las listas y mejorar la representatividad es una gran noticia. Con su acreditada trayectoria como político coherente y cumplidora, el anuncio de por sí es un paso, pero no basta.
Si esta reforma se termina materializando y la Comunidad de Madrid desbloquea sus listas en las elecciones, se habrán sentado las bases para que se haga lo mismo en el resto de España, pero no será suficiente para que los partidos nacionales democraticen sus estructuras internas y mejoren sus procesos de elección de candidatos, que es a lo que al final debería llevar un sistema de listas abiertas, es decir, a dar verdadero poder al electo y no al jefe que le “deja” ir en la lista. Esto, sin embargo, parece posible sólo si finalmente se generaliza el uso de listas abiertas. De lo contrario, los partidos regionales en Madrid verán ligeros cambios en sus estructuras de poder sin que eso termine de traducirse en cambios generalizados a nivel nacional… Será un parche o, mejor, un oasis, pero España seguirá viviendo el lamentable espectáculo de listas con imputados con gran respaldo ciudadano y cosas esperpénticas varias que no tendrían por qué pasar en un sistema de listas abiertas.
En cualquier caso, si Esperanza Aguirre de verdad quiere que esto tenga profundas implicaciones, que incluso cambiarían para siempre la forma de funcionar de su partido, debería poner todos los medios para que Mariano Rajoy no sólo proponga una reforma similar a nivel nacional sino para que la haga, junto con la crisis económica, el eje central de su campaña electoral. Si así lo hiciera, sería toda una lección para las célebres últimas Cortes franquistas que aprobaron la Ley para la Reforma Política: esto sí que sería un "hara kiri", especialmente después del dedazo fragaliano con bigote del 2003.
El País. 13 junio 2011.





