jueves, 12 de marzo de 2009

Dos errores que han denigrado la política madrileña



El reciente cierre en falso de la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid sobre el caso de espionaje en esta Comunidad es un grave error político que supone, por un lado, negar a los ciudadanos las legítimas averiguaciones y el control pertinente que debe hacer el legislativo sobre la posible actuación desviada del gobierno y, por otro, trasmitir una imagen de opacidad sobre la actuación de la Comunidad en este asunto. Esta conducta por parte del ejecutivo de Esperanza Aguirre es poco trasparente y levanta una sospecha entre la ciudadanía, no ya sobre el propio asunto del espionaje y la posible implicación de algún consejero (tal vez Granados) sino sobre la idea misma que tiene este gobierno sobre el ejercicio de las funciones públicas que le competen.


Por otro lado, Tomás Gómez, líder de los socialistas madrileños, dio instrucciones para que ningún miembro de su partido acuda a ningún acto organizado por Esperanza Aguirre, orden que incluía la ausencia al acto celebrado en la Puerta del Sol en conmemoración por las víctimas del 11 de marzo de 2004. La reacción ha sido unánime en todos los medios de comunicación y en la opinión pública. Éste ha sido un gravísimo error. Y es cierto. Las divergencias políticas deben quedarse al margen cuando se trata de recordar a las víctimas de cualquier atentado. Me alegra saber que es algo obvio para la inmensa mayoría. En cualquier caso, hechos como éste y como el de la comisión están trasmitiendo una imagen pésima de la Comunidad de Madrid. Deberían sentir el bochorno que sentimos nosotros al verles actuar de esta manera.