domingo, 1 de marzo de 2009

Ganamos todos


Los resultados en Galicia y el País Vasco son alentadores. Dos cambios de gobierno. Uno, el de Galicia, necesario porque al bipartito le faltaba coherencia y le sobraba nacionalismo. Otro, el del País Vasco, imprescindible. Lo omnipotencia del PNV y del nacionalismo vasco en general se ha terminado. Lo que en Europa es una ideología trasnochada desde el fin de la Segunda Guerra Mundial ha visto perder el apoyo mayoritario en un País Vasco atenazado por el miedo y la violencia; donde lo que más hace falta es libertad, y un gobierno que la defienda y la promueva desde las instituciones.


Ahora el PSE, el PP y UPyD tienen un deber con los ciudadanos, la obligación de trasladar ese cambio del Parlamento Vasco a su gobierno y a todas las demás instituciones. Por fin, las víctimas, aquellos que llevan viviendo el miedo más que nadie durante tantos años van a ver a sus compañeros de sufrimiento y dolor en la Lehendakaritza. Es todo un símbolo de la regeneración democrática sólo comparable con la victoria de Felipe en 1982. La España que empezaba a reconciliarse entonces parece estar más cerca que nunca de tan feliz desenlace. Mis mejores deseos a Feijoo y a Patxi.