lunes, 15 de junio de 2009

El fantasma de los camisas negras


Al amparo de la nueva Ley de Seguridad, Italia se dispone para ver su orden público tutelado, además de por la policía, por grupos de ciudadanos. Entre esos grupos, estarán los promovidos por el ultraderechista Movimiento Social Italiano-Derecha Nacional, muy cercano al fascismo. La fiscalía de Milán ya está investigando el caso. No obstante, cabe resaltar que la propia ley de seguridad en lo que respecta a esta medida supone un retroceso del estado de derecho. 'Devolver' a los ciudadanos el deber del control de la seguridad en la calle es acabar con una de las tareas principales por las que se supone que el estado debe existir y es, en buena medida, el regreso a la ley del más fuerte. ¿Cómo pueden estar seguros de que esos grupos de personas van a ejercer la fuerza con profesionalidad y, sobre todo, con el respeto a la ley que es especialmente exigible a una autoridad pública? ¿Con qué legitimidad van unos vecinos a mantener el orden? Sólo el estado democrático de derecho debe hacerse cargo de esa tarea y sólo a él corresponde el legítimo ejercicio de la fuerza. El caso de estos grupos neofascistas sólo pone de relieve el grave error de esta reforma y la deriva populista del gobierno de Silvio Berlusconi, que coquetea, en exceso, con ciertas ideas retrógradas en materia de inmigración y seguridad que rozan de un modo alarmante los infranqueables límites de la xenofobia. Sólo es de esperar que finalmente se le ponga freno a este grupo y que los camisas negras permanezcan sólo como un mal recuerdo del pasado.