jueves, 18 de junio de 2009

Injerencia episcopal

El País digital. 18 de junio de 2009

Comentario:

Art. 67.2 de la Constitución: los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo.

Una de las mayores diferencias entre las cámaras o asambleas del Antiguo Régimen y los actuales parlamentos es el del mandato por el que son elegidos sus miembros. En el Antiguo Régimen, los Estados Generales, por ejemplo, y demás 'asambleas' estamentales europeas se regían por el mandato imperativo. Los diputados no eran representantes sino una especie de 'delegados' o 'mandatarios' de sus electores 'mandantes' y estaban sujetos a lo que éstos les impusieran a la hora de votar en la asamblea. Con la implantación del sistema representativo, eso ha cambiado. Los diputados están sujetos a mandato representativo. Esto implica que representan a toda la nación, no sólo a sus electores, y que son ellos los que toman las decisiones a la hora de votar en el parlamento. Ni que decir tiene que la petición de los obispos es un disparate por el cual ellos entienden que su poder 'moral' sobre las personas y las conciencias de los diputados católicos está por encima del mandato representativo que han recibido de toda la nación, que sobra recordar que es plural y, por tanto, no sólo católica. Animo a sus señorías a votar lo que quieran y a no aceptar la injerencia de esos señores, que para algo ya no hay estamentos privilegiados ni monarcas absolutos. La nación es la soberana.

4 comentarios:

Israelem dijo...

Pepe, primero la Iglesia como parte de la sociedad puede opinar.

Segundo, los obispos pueden instar como dice la noticia a que los diputados católicos voten en contra, pero es que aunque no lo aconsejaran, los diputados católicos lo harían.

Como tú has comentado votan libremente lo que ellos creen oportuno, pero es que si eres católico, vas a votar en contra.

Los obispos no van a obligar a un diputado a hacer algo, sería absurdo. Es más, la Iglesia cuando habla, primero es para los católicos y además, para quien quiera escucharla.

No sé, por qué la entrada sobre los obispos.

Pepe dijo...

El tono empleado por la Iglesia no es de consejo o mera opinión. Está formulado como una norma jurídica, que incorpora un mandato. Dicen concretamente: 'de acuerdo con la doctrina de la
Iglesia, ningún católico coherente con su fe podrá aprobarla ni darle su voto'. Y aclaran en una nota a pie de página: Cf. JUAN PABLO II, Carta encíclica Evangelium vitæ, 73: «En el caso, pues, de una ley intrínsecamente injusta, como la que admite el aborto o la eutanasia, nunca es LÍCITO someterse a ella, ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto».

Esta postura en teoría del derecho es conocida como iusnaturalismo ontológico (con gran predicamento en muchos países islámicos). Consiste en la confusión del deber ser con el ser. Propugna la desobediencia civil siempre que la ley no esté de acuerdo con la moral. Es una postura profundamente antidemocrática y es, por tanto, no una mera opinión sino una clara injerencia. Así que yo sí entiendo las razones de mi entrada. No la escribo porque me aburra, que puede que también, sino principalmente porque el mayor enemigo de la iglesia es ese tono de prepotencia moral que sigue empleando. Ellos se siguen viendo a sí mismos como los árbitros morales de esta sociedad: quienes conocen lo justo y lo bueno. No se han dado cuenta de que el derecho es una cuestión que incumbe a la nación a través de sus representantes y en el marco de la Constitución y los convenios internacionales firmados por España en materia de derechos humanos. Si opinasen como opina Carlos Herrera o Pedro J. Ramírez, me parecería legítimo. Cuando lo hacen en ese tono y con todo ese historial negro a sus espaldas, creo que es algo que cabe destacar. Tampoco me extraña porque sólo hay que ver la postura que han adoptado algunos jueces ultracatólicos a la hora de aplicar la extensión del matrimonio a parejas del mismo sexo o todo el revuelo de las objeciones de conciencia a EpC.

Israelem dijo...

Como ya dije ellos opinan como parte de la sociedad. Además, su opinión principalmente influiría sobre los católicos y sobre quién quiera escucharlos.

Quieras o no, el derecho a la vida es un principio fundamental, no tiene nada que ver con la democracia, hay principios inalienables y predemocráticos. Es absurdo pensar que se puede plantear todo en democracia como si no hubiera algo sobre lo que se sustenta.

También la democracia creó regímenes como los nacional-socialista alemán o fascista italiano ¿también lo ves legítimo?

La desobediencia civil está más que justificada cuando la democracia se pasa de rosca y no cumple sus principios básicos.

No sé si habrás leído la conversación entre Ratzinger (antes de ser Papa) y Habermas, sobre la democracia. Es bastante interesante.

Pepe dijo...

Profundicemos en el tema. Yo estoy a favor del derecho de resistencia ante los gobiernos no democráticos. Por supuesto que sí. Es el germen más elemental del liberalismo clásico. John Locke fue el primero en justificarlo y la Revolución Americana y la Francesa se basan en ese principio. Por tanto, estoy a favor de que haya esa resistencia (no terrorismo, por supuesto, como defenderían algunos anarquistas y demás) en países como China, Irán, Cuba, Corea del Norte... Países en los que no hay democracia, esto es, básicamente un sistema de respeto a los derechos humanos, separación de poderes y elecciones. Un país donde se respete a las minorías y donde haya verdadera libertad. Todos sabemos que España es un país plenamente democrático, comprometido al máximo nivel en la esfera internacional con la defensa de los derechos humanos, donde los gobiernos pierden elecciones y donde las minorías gozan de un respeto y una protección ejemplar. Gozamos de un renombre democrático a nivel internacional del que no somos conscientes en muchas ocasiones, pero eso está ahí. Tuvimos un pasado muy oscuro y hemos sabido hacer el mayor cambio de sistema de gobierno que se pueda imaginar en tan poco tiempo: de policías que torturaban a la firma de la Convención contra la tortura, que incluye visitas aleatorias a centros de detención de cualquier clase por parte de una serie de inspectores. Hay muchísimos ejemplos como éste de lo que ha cambiado España. Por eso creo delirante una postura iusnaturalista ontológica en el caso de España y creo que se desacredita por sí sola. La iglesia católica verá lo que hace. A lo mejor, el día que se preocupe por la salud espiritual de sus fieles en lugar de por la legislación de este país, dejarán de huir en bandada los bautizados en su seno.

Un saludo.