jueves, 14 de octubre de 2010

¡Y tú más!

Hace un par de semanas no salí de mi asombro cuando leí este titular en Libertad Digital "La otra memoria histórica: recuerdo permanente de los mártires del régimen de Pol Pot", especialmente por la primera parte del titular, que parece querer contrarrestar la memoria histórica de las víctimas de la guerra civil y el franquismo. Y yo me pregunto ¿por qué entran en esta especie de juego inmaduro? ¿Es que acaso las atrocidades de Pol Pot, de Stalin, de Mao, de Fidel o de la tiránica familia que tiene secuestrada a Corea del Norte eximen de su responsabilidad a Franco? ¿En qué consiste este juego, en contar víctimas y métodos de genocidio para ver quién gana el título de malo y quién pierde la legitimidad moral? ¿Qué es esto, una especie de refriega pseudo-contable-intelectual a ver si gana la izquierda o la derecha? Pues que sepan algo: han perdido todos, cada cual en su responsabilidad es culpable de crímenes horribles y, lo peor de todo, la inmensa mayoría de esos sátrapas nunca cumplirá condena por lo que ha hecho o lo que aún están haciendo.

Y lo siguiente que me pregunto es ¿qué necesidad irrefrenable tiene aún cierto sector de la derecha en este país de defender, excusar, legitimar o lo que quiera que sea ese régimen de terror que fue el franquismo? ¿Por qué ese sentirse atacados cuando alguien desde la izquierda abomina del franquismo? ¿Por qué ese constante reproche? ¿Es que sólo unos cuantos elegidos pueden criticar a Franco? Es verdad que en su día los hubo más valientes que otros, algunos demasiado valientes como Pío Moa, pero ¿qué hay de malo en que algunos hayan rectificado con el paso del tiempo? También Fraga ha rectificado ¿verdad? Él ni siquiera quería legalizar el PCE. Si hoy tenemos democracia en España no es precisamente gracias a ese exministro de Franco cuyo dedo aún manda en la antigua AP.

Como vengo diciendo, es un juego ridículo en el que nadie con convicciones democráticas debería entrar. Los dictadores son intrínsecamente perversos, la constitución de cualquier poder estatal sin división de poderes y carta de derechos predispone ya al abuso de poder sin control. Ninguna concentración de poder de ese tipo puede ser apoyada nunca por nadie que se llame liberal y, menos aún, legitimada. Yo nunca he tenido ningún problema en criticar a regímenes dictatoriales de distintos signos porque, en el fondo, los distintos signos no son más que etiquetas que pretenden justificar lo injustificable. De modo que seguiré apoyando a los presos políticos cubanos, a Sakineh y, también, a los familiares de las víctimas del franquismo. Por la otra parte que respecta al artículo de Libertad Digital, alabo la tarea que han emprendido en rememorar a las víctimas del comunismo aunque eso no sirva, a su pesar, para legitimar a personajes como Franco.