martes, 28 de septiembre de 2010

¿Qué quieren vendernos con esta huelga general?


La historia de las huelgas generales viene de lejos, hunde sus raíces en los movimientos obreros decimonónicos y es, sin duda, la herramienta más política que tienen los sindicatos. Tan política que a menudo se han considerado preámbulos de acciones revolucionarias mayores. Sin embargo, ¿qué pretenden que pensemos ahora? ¿Qué están luchando por los derechos de los trabajadores? ¿Qué son la vanguardia de una clase, la obrera, amenazada por el capital?

Esta huelga general es simplemente la rabieta de unos privilegiados. Es el socialismo poniéndose en huelga contra el socialismo. Si hacemos memoria, si por un momento pensamos cómo hemos llegado hasta aquí, a qué se deben los recortes y las reformas que está haciendo el gobierno recordaremos que fueron otras huelgas generales y otras políticas socialistas, sean las siglas del partido que sea, las que nos han llevado donde estamos. Este Estado del bienestar que ha quedado insostenible y que ha habido que recortar es el fruto del fracaso de una política, la socialdemócrata que sólo ha sabido garantizar un 20 % de desempleo y el estancamiento económico.

Tal vez, sólo tal vez, si no hubiéramos cedido antes a las pretensiones de los sindicatos, ahora no estaríamos lamentado que la economía española necesite reformas que la hagan más competitiva ni recortes que mejoren la solvencia crediticia del Estado. Pero, claro, es fácil atacar unos recortes superficiales cuando se esconde el problema de fondo, cuando lo único que se plantea la gente es qué tajada puede sacar del Estado aunque sea a costa de los demás. El socialismo consiste en quitarnos mucho a la mayoría para darle poco a todos. La cuestión es qué “poco” vamos a recibir. En eso siguen, como siempre, los sindicatos.