martes, 14 de abril de 2009

El día de la República. La necesidad de un nuevo Pacto de San Sebastián


Hoy se conmemora el 78º Aniversario de la Proclamación de la Segunda República Española. Como todo 14 de abril, es un día propicio para reivindicar de nuevo la República y los valores republicanos; la libertad y la igualdad de todos sus ciudadanos; sus valores democráticos y su ética cívica. La monarquía es una institución arcaica, un anacronismo del Antiguo Régimen que pervive por cuestiones de oportunidad, pero que no deja de ser una excepción en palabras del propio John Stuart Mill. No obstante, la situación actual dista mucho de la que se vivía en España ese 14 de abril de 1931. Con orgullo podemos decir que la República no es una de las prioridades políticas inmediatas de nuestro país, que goza de una salud democrática mejorable aunque única y ejemplar en toda nuestra historia. Por ello, si la proclamación de la Segunda República, aún siendo urgente y necesaria, había sido precedida de un gran pacto político, el Pacto de San Sebastián, entre todas las fuerzas democráticas, con más motivo ahora es preciso ese gran pacto, para que todo el país pueda salir a la calle a festejar el advenimiento de la Tercera República.


De momento, estamos en la primera fase y la más larga. Necesitamos promover el debate, no ya persuadir de la conveniencia de una República sino suscitar la cuestión misma. La opinión pública debe reflexionar sobre esta cuestión, pero, además, necesitamos que algunas fuerzas políticas de extrema izquierda y anti-capitalistas dejen de monopolizar la reivindicación republicana. La República es y debe ser, ante todo, un régimen democrático y, como ellos dicen, burgués, donde quepan todas las fuerzas políticas democráticas, de ciudadanos libres e iguales, ante la ley y en oportunidades, no un régimen socialista opresor que tenga su maestro en Cuba, Venezuela, Bolivia, China o Corea del Norte, como quieren algunos. Debe ser una República moderna que se mire en sus hermanas de la Europa occidental. Para ello, la inmensa mayoría de los ciudadanos, que discrepan profundamente de los postulados de una República popular de carácter socialista, deben abandonar la indiferencia, plantearse la cuestión y lograr identificarse con el ideal de ciudadanía republicana. En el camino estamos. Salud y República.


Pregunta: ¿Qué modelo de República implantarías en España?