sábado, 10 de abril de 2010

Ya iba siendo hora


Defensa retira la estatua ecuestre de Franco de Capitanía
El País. 6 de abril de 2010.

Es típicamente español lo de llegar tarde a los sitios y, como no, también llegamos tarde a la democracia, a esta democracia tan imperfecta que tenemos, lo más perfecta que nuestro carácter nos permite tener. La retirada de las estatuas y demás símbolos de homenaje urbano al dictador Franco son otro ejemplo de lo que es llegar tarde. Y, con eso y con todo, todavía habrá alguno que dirá que es "la historia", y que esa razón se basta y se sobra para que las "artísticas" odas al dictador permanezcan presentes en las calles sine die.

Soplan vientos de cambio de época... y, en medio de este vendaval, parece que, por fin, estamos cerrando la transición a la democracia. Aunque en esto soy muy escéptico. Si bien es verdad que toda caída de régimen se ve acompañada por la caída de sus símbolos: sus estatuas, sus placas, sus monumentos, sus callejeros, aún hay muchos en España para quienes el franquismo representa una especie de era dorada. Juventud, divino tesoro. Aquellos tiempos de ominosa opresión ya han quedado atrás, pero ¿le hemos ajustado verdaderamente las cuentas al franquismo? No nos engañemos. Esta sociedad encubridora es, más bien, autoencubridora. Sabedora, como es, de su papel en el pasado ha optado por el quijotesco "mejor no meneallo". No vaya a ser que huela.

2 comentarios:

Rafalillo dijo...

Pues mira por dónde... Yo soy de los que dirá que es "la historia".

Yo creo que, para bien o para mal (en mi opinión, para mal), Franco ha sido un personaje importante de nuestra historia y retirar una 'inofensiva' estatua yo lo interpreto como no asumir lo que un día fuimos, porque, todo hay que decirlo, muchos españoles fueron franquistas.

En fin, supongo que mi opinión es más fácil discutirla que la tuya, que entiendo que es la más lógica en los tiempos que corren.

P.D.: enésima entrada programada. Vaya partido que le estás sacando al truco del almendruco :P

Pepe dijo...

El sentido propagandístico y político de esos monumentos es muy claro: fueron los homenajes que la dictadura construyó a su dictador, los símbolos que marcaban el territorio de la opresión. Por eso, a cada caída de régimen, le sigue la caída de sus símbolos, que no es sino la muestra más clara de que su antiguo dominio ha quedado en el pasado. Por eso es tan importante y tan simbólico que se estén quitando ahora muchos de esos símbolos que aún permanecían inatacados delante de nuestros ojos. La historia para los libros de historia. También en España se ha quemado a mucha gente en las plazas de muchas ciudades y pueblos y no por eso íbamos a dejar un monumento a la inquisición de existir éste. Es más, propongo ahora mismo quitar un monumento a Fernando VII que hay en el barrio de la Latina de Madrid, en una plaza que hay entre la calle Toledo y Arganzuela, cuando lo vi hace unos meses no me lo podía creer (pensaba que los liberales se habían encargado de limpiar España de símbolos absolutistas).

En fin, la deslegitimación de las dictaduras empieza por acabar con sus homenajes, con sus apologías (ahora que se habla tanto de apología del terrorismo y tanto se persigue). Esos monumentos son apologías del autoritarismo, del totalitarismo, de la autocracia, de la opresión, de la muerte y de la esclavitud. Así que, abajo con esos símbolos. Eso sí, creo que estamos de acuerdo en que esas etapas ominosas de la historia deben estudiarse. La gente debe conocerlas.

Un saludo.

P.D.: Lo de programar las entradas es uno de los mejores inventos de blogger. Lamento no haberlo descubierto antes.