domingo, 7 de febrero de 2010

El drama de España


La bolsa se ha desplomado esta semana. Hemos tenido nuestro particular jueves negro y las comparaciones de nuestro país con Grecia crecen, se multiplican como una infección que destruye todo nuestro prestigio de país fiable y solvente. Algunos se estarán frotando las manos mientras esperan a que el gobierno caiga como un peso muerto, pero lo cierto es que la situación económica preocupante (recesión, paro, huida de la inversión extranjera) se suma a una crisis política poco halagüeña.

Aquél que piense que las buenas perspectivas del Partido Popular en el CIS son un avance se equivoca. Esas buenas perspectivas no lo son tanto. El PP obtendría ahora un porcentaje de votos similar al que tuvo en 2008 y mientras tanto este gobierno destartalado, desnortado y abrumado por la situación se hunde en las encuestas. Lo preocupante es que la alternativa no se afianza. El PP prefiere permanecer en un cómodo segundo plano de perfil bajo a liderar un auténtico discurso de reformas. Esperan llegar al gobierno por la mínima y declarar entonces sus verdaderas intenciones en política económica (si es que la tiene). Sin embargo, las cosas no se hacen así. Ya sabemos que el PP está acostumbrado a la opacidad, a la falta de transparencia, a la ley del silencio, al guardar la cara... pero no puede pretender obtener una buena mayoría que refuerce el “cambio”, más bien la alternancia, si se limitan a ser espectadores de la hecatombe en la que nos está sumiendo, en el mejor de los casos, la inactividad gubernamental.

Necesitamos un viraje fuerte de timonel, un liderazgo sólido, enérgico, capaz de encararse con unos sindicatos verticales atrincherados en la defensa de unos pocos privilegiados, los trabajadores indefinidos, en perjuicio del resto de trabajadores que ahora en lugar de la tan denostada precariedad laboral sufren el paro y, cada vez más, la pobreza y la marginación. Ese liderazgo ya no puede ejercerlo José Luis Rodríguez Zapatero, si es que ha llegado a ejercerlo algún día, pero ¿puede hacerlo Mariano Rajoy? Me temo que por el momento no. No se trata ya de una cuestión de carisma personal, de habilidades de comunicación, de empatía con los votantes... es una cuestión de voluntad política. ¿Dónde está su determinación para hacer una oposición firme, fiable, responsable, en definitiva, que ofrezca la alternativa que necesitamos? Al tiempo que María Dolores de Cospedal especula con la posibilidad de una moción de censura, su inmediato superior pide tan sólo un debate. ¡Un debate! Si ya tenéis uno todos los miércoles...

El drama de España se mide en los dos grandes partidos, en sus dos grandes “líderes”. Los dos, a su manera, aterrados por Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, incapaces de dar un paso en firme, siguen corriendo enloquecidamente por la senda del despilfarro público en un sistema insostenible. Es lógico, por tanto, que los principales actores económicos internacionales siembren dudas sobre nuestro país. Dudas que el gobierno deberá acallar con algo más que gestos y palabras imprecisas, con algo más que soluciones a problemas de dentro de veinte años (las pensiones). Los problemas acuciantes del presente aguardan mientras tanto olvidados en el “portfolio” de Moncloa y los inversores extranjeros son capaces de percatarse de ello. Lo peor es que todas estas advertencias internacionales, tan sólo por el prestigio y la influencia que tienen, cuentan con una alta capacidad “autopredictiva”*. Esperemos que éste no sea el caso.
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* Sobre esto recomiendo el artículo de Carlos Martínez Gorriarán: “Davos, la montaña poco mágica, y el prestigio de Zapatero”

6 comentarios:

Israelem dijo...

Totalmente de acuerdo, ni gobierno ni oposición que es peor, bastante peor. Este neoPP con Rajoy al frente (o de lado), como tú dices si llega será por la mínima y gracias.

Así no hacemos nada, así no... Parecemos muy pesimistas pero es lo que hay.

Un saludo.

Pepe dijo...

¡Cuánto tiempo sin pasar por aquí! Bienvenido de nuevo.

Hoy han sido los del G-7 quienes nos han vuelto a comparar con Grecia y Portugal. La verdad es que todo esto no nos hace ningún favor y al gobierno lo único que se le ocurre es plantear una propuesta de maquillaje del sistema laboral que seguirá siendo rígido, inflexible y, por tanto, ineficaz en la creación de empleo en tiempos de incertidumbre como éste. Pero el problema de los socialistas es su voluntarismo. Quieren rigidez y flexibilidad al mismo tiempo; protección del trabajador, que al final se queda en paro, frente a libertad de contratación. Y todo no se puede tener...

Un saludo.

Israelem dijo...

Jeje, aunque no haya comentado, sabes que te leo ;)

Los socialistas, por lo menos, los patrios, pecan efectivamente de voluntarismo o también llamado pensamiento Alicia, hay un libro fantástico de Gustavo Bueno (padre) que se llama precisamente Zapatero y el pensamiento Alicia.

Un saludo.

Pepe dijo...

Sí. Mi padre me lo recomendó. En fin, ¿has visto hoy a Mariano Rajoy enseñando una canasta de tomates en Granada y diciendo que iba a luchar por el campo, es decir, que iba a luchar por el proteccionismo agrícola? Esto es lo que toca: o socialistas progresistas o socialistas conservadores, o PSOE o PP. Así está España.
Por cierto, sabes qué opina el PP sobre las pensiones o el mercado de trabajo porque yo sólo le oigo reproches a Zapatero, pero ninguna propuesta de reforma seria.

Un saludo.

Israelem dijo...

Pues mira, en lo de la reforma laboral el PP lo apoyará según ha dicho González Pons, y las jubilaciones más o menos también dijo Rajoy.

No te preocupes, que aquí todo sigue igual como tú dices socialistas por un lado y por el otro. Después de todo Hayek no se equivocó al escribir socialistas de todos los partidos...

Un saludo.

Pepe dijo...

Jeje. Yo en estos casos también me acuerdo de esa genial dedicatoria de F. A. Hayek.

Un saludo.