viernes, 28 de agosto de 2009

La segregación de las mujeres en los autobuses israelitas

El Mundo. 27 agosto 2009

Las mujeres, detrás
El País. 28 agosto 2009


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“Una vez que el fanatismo ha gangrenado el cerebro, es casi incurable la enfermedad. [...] No existe otro remedio para esta enfermedad epidémica que el espíritu filosófico, que, extendido cada vez más, dulcifica, al fin, las costumbres de los hombres y previene el acceso del mal. [...] Las leyes y la religión no son suficientes para combatir la peste de las almas; la religión, lejos de ser para ello un alimento saludable, se hace venenosa en los cerebros infectados.”
François Marie Arouet (Voltaire): Diccionario Filosófico.

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A veces cuesta creer determinadas noticias. Por ejemplo, que Israel sea un país tan atrasado en materia de no discriminación de la mujer viendo cómo están rodeados de países que consideran a la mujer poco menos que una fracción de ser humano y con los que tienen tantos problemas.

La noticia, en fin, sorprende hasta cierto punto porque, si bien Israel goza de fama de país democrático, sin duda único en Oriente Medio, y parece que se han esforzado por consolidar una democracia parlamentaria sui generis en las condiciones más adversas, la misoginia tiene una larga tradición en el monoteísmo. Si no, no hay más que recordar cómo los judíos, al igual que los cristianos y los musulmanes, consideran en su mito de la creación del ser humano (vid Génesis) cómo la mujer no es más que una especie de apéndice del varón (es lo que tiene que los autores de esos textos fueran varones en una cultura patriarcal).

En fin, la noticia tampoco tiene más comentarios. Es vergonzoso que esto suceda en un país que se dice democrático. Hay que recordar que este apelativo no se gana sine die sino día a día. El gobierno israelí debería hacer algo por evitarlo y los israelitas progresistas deberían atar cortos a esos señores de aire tan solemne y extraños sombreros y trenzas. Si deciden que no quieren compartir los asientos con mujeres, que se compren una moto o que vayan andando, ¡que es muy sano! A ver si así les da un poco el aire y se relajan.

miércoles, 26 de agosto de 2009

220º Aniversario de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano


“Toda sociedad en la cual no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución.”
Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano

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El 26 de agosto de hace 220 años, la Asamblea Nacional francesa dio un paso adelante para el mundo aprobando la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. En ella se recogieron los derechos y las libertades fundamentales además de los principios básicos que pusieron los pilares para la construcción del estado de derecho contemporáneo. Su influencia en el mundo occidental, especialmente en la europa continental, ha sido enorme. Por supuesto que esta declaración no fue la primera. La precursora fue la famosa Bill of Rights inglesa de 1689 que sellaba el destino de Gran Bretaña a Guillermo de Orange frente al rey Jacobo (destronado por ser católico) que fue despojado de su trono por el parlamento en la Revolución Gloriosa. Ya más próxima en el tiempo, la Declaración de Derechos de Virginia había sido aprobada en 1776 y fue fuente importante de inspiración para M. La Fayette en la redacción de su hermana francesa. La importancia de la declaración que conmemoramos hoy estriba en que mientras las dos precursoras anglosajonas se habían circunscrito a sus respectivos contextos políticos, la Declaración de 1789 fue aprobada con una clara vocación de universalidad, enumerando sus principios como válidos para todos los países del globo.

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Las circunstancias en las que fue aprobada la Declaración, después de una conspiración contrarrevolucionaria en Versalles para disolver a la Asamblea Nacional, hace que Thomas Paine se refiera al asunto en estos términos:

“Merece la pena relatar que la Asamblea Nacional no persiguió a aquellos conspiradores fugitivos [que huyeron al conocer la toma de la Bastilla], no les hizo ningún caso, ni trató de tomar represalias en forma alguna. Ocupada en establecer una constitución fundada en los Derechos del Hombre y en la Autoridad del Pueblo, la única autoridad conforme a la cual tiene un gobierno derecho a existir en cualquier país, la Asamblea Nacional no sentía ninguna de esas pasiones mezquinas que caracterizan a los gobiernos impertinentes, fundados en su propia autoridad o en el absurdo de la sucesión hereditaria.”
Thomas Paine: Los Derechos del Hombre

lunes, 24 de agosto de 2009

Subida de impuestos


La verdad es que con tanta presión que tiene el estado para gastar, mantener viva la demanda y, por tanto, la economía, los socialistas tienen redobladas tentaciones de aumentar la presión fiscal (no debemos olvidar que es su política fiscal favorita). Como botón de muestra, me he permitido recopilar las noticias que han salido desde junio sobre esta cuestión. Sin duda están aprovechando la ocasión para ir preparando a la opinión pública ante el futuro incremento de su expolio ya que la tramitación de la nueva ley presupuestaria está a la vuelta de la esquina (en cuanto empiece el curso político y los señores diputados vuelvan a ocupar sus mullidos escaños) y, como quien no quiere la cosa, aprobarán de tapadillo alguna ley de acompañamiento que incluya la tan temida subida de impuestos a las rentas 'más altas' que hará un flaco favor a la recuperación económica.

El Economista. 16 junio 2009.

lunes, 17 de agosto de 2009

Jugar con fuego



Desde el 6 de agosto hemos asistido a un espectáculo que debería ser poco frecuente en democracia, a saber, la acusación del principal partido de la oposición al gobierno de que se han producido escuchas ilegales. Todo comenzó con unas declaraciones de María Dolores de Cospedal que fueron ampliamente respaldadas por Mariano Rajoy Brey en Galicia, concretamente en la sede de la Diputación de Pontevedra, siguiendo todos los cánones de la coreografía y la oratoria propias. A todo ello siguieron diversas declaraciones, la más sonada, la de Javier Arenas. Todo esto en un contexto en el que, todo hay que decirlo, la oposición no gana para sustos en los juzgados porque, cabe recordar, que amén del sobreseimiento libre de la instrucción sobre los trajes de Camps, el caso Gürtel sigue estando bien presente en los tribunales.

Dicho todo esto, cabe pensar que las acusaciones de escuchas ilegales sin pruebas responden a las siguientes causas: (i) las escuchas realmente se han producido y el PP está esperando el momento oportuno para encauzar judicialmente y con pruebas el caso; (ii) creen que las escuchas se han producido, pero no tienen pruebas sino una mera sospecha basada en indicios más o menos peregrinos, o (iii) se han visto completamente acosados por los casos de corrupción y las escuchas ilegales eran la mejor cortina de humo que se les ocurría para, según la consigna de la mejor defensa es un buen ataque, protegerse de los escándalos judiciales.

Ante todos estos supuestos hipotéticos sólo se me ocurre pensar que la actuación del PP está siendo irresponsable aunque a distintos niveles. En el primer caso, la cuestión es a qué están esperando para presentar las pruebas. Mantener una acusación así sin respaldo de prueba alguna es de por sí irresponsable porque sólo fomenta el descrédito de la clase política, del gobierno y de las instituciones democráticas. Por supuesto, si se demuestra que se han producido las escuchas, el gobierno debe asumir su responsabilidad y cesar inmediatamente a los responsables. En el caso de que tengan meros indicios, deberían haber esperado a conseguir las pruebas antes de acusar al gobierno sin fundamentos suficientes (y no vale alegar como indicio el supuesto acoso judicial). El último caso sería el de mayor gravedad porque supondría que la oposición estaría dispuesta a llegar demasiado lejos en su desgaste al gobierno.

En cualquier caso, los días se suceden y la cuestión parece que no sólo no se ha movido un ápice sino que ha desaparecido de los medios. De modo que el PP debería replantearse en qué ha quedado la cosa porque, hasta que no prueben nada, lo mínimo que podemos pensar es que han actuado con mucha frivolidad y poca ética democrática. Ellos verán hasta qué punto les preocupa salvar su propia cara.

Declaraciones de María Dolores de Cospedal: elmundo.es y elpais.com

viernes, 7 de agosto de 2009

Los papiones y la guerra


Nunca pensé que fuera a sacarle tanto provecho a un documental de la 2. En el de ayer aparecían unos simpáticos simios conocidos como papiones que viven en la sabana africana, con una dieta a base de vegetales, a veces algo de carne fresca y unas relaciones sociales aparentemente poco complejas. Los papiones son animales territoriales como nosotros y, cuando llega la época estival y la comida escasea, las familias de papiones tienen ciertos roces por el territorio y sus respectivas fuentes de comida. Me resultó bastante curioso cómo mantenían sus disputas territoriales. Rara vez había heridos. Se limitaban a hacer una exhibición de fuerza y a gritarse improperios. En ese momento recordé que lo menos que hace nuestra especie en esa situación es invadir el territorio del enemigo y tomar por la fuerza los recursos ajenos no sin muertos, heridos y desplazados (o al menos es lo que se ha hecho de forma generalizada hasta hace poco y lo que aún se estila en muchas partes del mundo). Entonces pensé: valiente ironía la del destino que había hecho evolucionar hacia la inteligencia a una especie que en no pocas ocasiones había demostrado ser tan desalmada y no a otra especie de simios, como la de los papiones o, incluso mejor, la de los bonobos, más pacíficas con sus semejantes. Pero, en fin, la cuestión de los bonobos da para otra entrada que podría titularse: los bonobos y el puritanismo. Aunque éste es otro tema.

jueves, 30 de julio de 2009

LOS VIAJES DE GULLIVER

Jonathan Swift
Hyspamérica – Biblioteca personal de Jorge Luis Borges
369 páginas.

Gulliver es el supuesto autor del libro que se nos presenta como una novela de viajes autobiográfica. La intención del verdadero autor es realizar una descripción de países fantásticos supuestamente reales que sirven de apoyo para verter críticas, en ocasiones sumamente duras, sobre determinadas cuestiones de la política y la filosofía. El libro es publicado en 1726 y se ambienta en las dos décadas anteriores de tal forma que el médico Lemuel Gulliver termina sus viajes en 1717.

El protagonista realiza un total de cuatro viajes, que dividen el libro en las correspondientes cuatro partes bien estructuradas. Gulliver siempre acaba en esos países de forma involuntaria y siempre es el primer observador europeo. Las críticas más explícitas pueden advertirse ya desde el primer viaje aunque todos los elementos fantásticos de la novela pueden estar sujetos a interpretaciones diversas. Ya en su viaje a Liliput tiene problemas porque no quiere convertir al país vecino en una colonia. Es considerado un traidor por muchos miembros de la corte, que preparan una ejecución bastante cruel aunque la bondad del monarca liliputiense, que no parecía tan benevolente con sus súbditos, le acaba salvando sin comprometerlo en exceso.

En su viaje a Brobdingnag (el país de los gigantes), realiza una exposición detallada de las costumbres y la política de Inglaterra donde pone de relieve, con aparente ingenuidad los horrores de la guerra, y la innecesariedad de la casta política, de sus intrigas y de sus secretos. En el tercer viaje visita varios países. En Laputa y Balnibarbi (la Isla flotante y las tierras bajo su dominio) parece referirse claramente al Reino Unido y tratar una de las rebeliones de Irlanda. Aunque, sin duda, la crítica más feroz es para los hombres de ciencia de la época a los que parece ridiculizar dando a entender que sus actividades son inútiles y muchos de sus experimentos, disparatados (con ejemplos bastante gráficos y, a veces, un tanto escatológicos). El resto del viaje se desarrolla en Glubbdubdrib, Luggnagg y Japón. El tema principal en estos es la inmortalidad aunque no cabe duda de que puede haber diversas lecturas sobre las costumbres de la Corte de Luggnagg y alguna crítica a los holandeses, únicos europeos que comerciaban con Japón.

La última parte del libro es la más interesante y la más crítica. El viaje al país de los houyhnhnms (el país de los caballos) supone el ataque más feroz del autor a la Europa de su tiempo y constituye un duro manifiesto político. Las conversaciones de Gulliver con su amo houyhnhnm tratan sobre los abogados, la justicia y el sistema inglés del precedente vinculante; sobre la nobleza, y los vicios de la especie humana, especialmente sobre la mentira. De hecho, los animales empleados por los houyhnhnms como domésticos son los yahoos, humanos con aspecto terriblemente salvaje que se destruyen entre sí y tienen una avaricia desmedida que los incapacita para vivir pacíficamente en grupo.

La última parte del relato de Gulliver sobre la organización de los Houyhnhnms es plenamente revolucionaria. En ningún momento hace apología de la misma, simplemente describe su funcionamiento de forma aséptica e imparcial, es un mero observador de las costumbres y nos las traslada, pero en el fondo, el lector avezado detecta la formulación de una forma de gobierno completamente distinta de la que regía en los demás países y entiende que ésa es la propuesta final de Jonathan Swift. Se trata de un sistema en el cual los houyhnhnms se reunen en asamblea para decidir sus asuntos una vez al año y, a través de la cual, toman decisiones tanto legislativas como ejecutivas. Aunque la clave para entender su funcionamiento es la ausencia en los houyhnhnms de los vicios que aquejan a los humanos, ésos que convierten la política en el arte de la intriga y no en el instrumento del servicio al bien público.

El libro está lleno de multitud de referencias interesantes que no he podido mencionar aunque, en cualquier caso, sólo el contenido que he tratado y su estilo literario lo hacen sumamente recomendable. Jonathan Swift es muy cauteloso con esta obra y siempre muestra mucha prudencia cuando se trata de Gran Bretaña. El protagonista es efectivamente un respetable inglés que difícilmente se involucra en los asuntos que aborda. Sin embargo, eso lo hace aún más interesante. La libertad de creación y publicación de la que gozamos ahora hace que se haya perdido ese estilo vedado y sutil que impregna la obra y, en general, muchas publicaciones de la época. La ingenuidad de Lemuel Gulliver es el escudo tras el cual se esconde la que puede ser calificada como gran crítica del siglo XVIII.

jueves, 23 de julio de 2009

¿Regeneración democrática?


El pasado 4 de julio, día de la independencia, supimos que Mikel Buesa dejaba la joven formación política Unión Progreso y Democracia (UPyD). Las razones: (i) el coordinador del partido en Madrid está implantando un control férreo y (ii) ante sus quejas, Rosa Díez dijo no estar dispuesta a dar una batalla orgánica. Parece que a UPyD le aqueja el mismo mal que a toda la partitocracia española. Es curioso como la Constitución española y la Ley Orgánica de Partidos se empeñan en recalcar que los partidos políticos españoles deben tener un funcionamiento democrático.

Nada más lejos de la realidad, lo cierto es que todos los partidos siguen una estructura cuasi-castrense/leninista sobre la base de un líder supremo, infalible e incontestable, llamado presidente, secretario general o coordinador general y de unos aduladores comités/politburós. La toma de decisiones se efectúa arriba. A las bases sólo les queda obedecer. Esto ha sido así sin excepción. Para botón de muestra, las sanciones internas que imponen para mantener la disciplina de voto y otros medidas represivas varias: el chantaje de la formación de las listas, las designaciones a dedo para cargos internos y externos... El partido es un gran aparato de colocación al que hay que estar servilmente sumiso y agradecido por las graciosas concesiones del líder local, regional y nacional. La novedad que aportaban partidos como Ciudadanos o UPyD era su voluntad de cambiar esto.

Desde entonces, he estado expectante con UPyD. Les he dado mi apoyo y he hablado bien de ellos siempre esperando reaccionar a tiempo en cuanto hubiese una deriva indeseable, un indicio de la corrupción del poder que se puede apreciar en otros partidos. Uno de los mayores handicap de UPyD, al tiempo que su gran activo, era y es su líder nacional, Rosa Díez. Es una mujer fuerte, carismática, que sabe comunicar bien con el público. Creo que en buena medida UPyD es lo que es gracias a ella. Ha sabido canalizar bien el hastío hacia la clase dirigente, hacia la política del oportunismo para hablar de una política de principios, comprometida con la regeneración de la democracia y con el progreso. Era y es un buen proyecto liberal y progresista. Sin embargo, como disponían sus propios estatutos fundacionales, ahora es un momento trascendental en el que los militantes tienen en su mano convertir a UPyD en un partido más o en hacer de él una plataforma de expresión de los que ellos llaman huérfanos políticos.

En este sentido, Rosa Díez debe apostar claramente por la defensa de la democracia interna en su partido aun a riesgo de perder ella misma o el equipo coordinador de Madrid su liderazgo y su posición. Antes de las elecciones europeas Rosa Díez se comprometió con la formación de un censo de votantes y la celebración de primarias para elegir a todos los candidatos, censo que estaría abierto a los no afiliados. A partir de octubre habrá que estar atento para verificar que esto se empieza a poner en marcha. Personalmente, después de la renuncia y de las críticas de Mikel Buesa, persona a la que otorgo gran credibilidad, creo que la pelota está en el tejado de Rosa Díez, quien debe demostrar ahora que las acusaciones de autoritarismo vertidas por Buesa no son ciertas. Las primarias pueden ser una buena prueba siempre que no sean un simple lavado de cara. La verdadera voluntad de regeneración democrática deberá verse primero en el propio partido. Si no, todo ese proyecto ilusionante habrá perdido toda la credibilidad. Ha llegado el tiempo en que el partido adopte su forma de funcionamiento definitiva: leninismo o democracia. De ello depende su propia supervivencia.

jueves, 16 de julio de 2009

Otra muerte "política" en Chechenia


Hace algo más de diez años, el Klemlin decidió entrar a sangre y fuego en Chechenia. Lo arrasaron todo. Finalmente, Moscú ha conseguido imponer su "orden". Como parte de ese terror, cuentan con un lugar destacado las desapariciones y muertes de periodistas que denuncian los excesos cometidos por el poder o que, en este caso, investigan posibles delitos cometidos al amparo y por orden del gobierno marioneta de Rusia en Chechenia. La joven activista Natalia Estemirova ha encontrado la muerte, mientras investigaba, a manos de unos salteadores presumiblemente enviados por encargo desde muy arriba. Un ejemplo bochornoso más del lamentable estado de degeneración al que ha llegado la Federación Rusa (si es que alguna vez estuvieron bien). Descanse en paz.

sábado, 11 de julio de 2009

Jurisdicción penal universal: ni un paso atrás

El Congreso de los diputados ha dado luz verde a la restricción de la jurisdicción penal universal. La intención de algunos grupos, empezando por el PSOE, es la de volver al criterio de la conexión con España para el posible enjuiciamiento de delitos de lesa humanidad. En esto, como en otras muchas cosas, el PP parece mostrar su acuerdo con el PSOE. Juntos van a conseguir dar un paso atrás en materia de defensa de los derechos humanos. Incluso otros partidos como Unión Progreso y Democracia (UPyD) han manifestado estar a favor de un reforzamiento del Tribunal Penal Internacional a la vez que de un recorte de la jurisdicción universal en España.

Esta postura, que seguramente no nos cansaremos de oír, no deja de ser la aparente cara amable de una reforma que, en realidad, es un retroceso importante en materia de la ya precaria protección de los derechos humanos. No debemos olvidar que las herramientas de las que dispone el derecho internacional son aún claramente deficientes. Esto se debe a que los sujetos de derecho internacional son los estados y los organismos internacionales. Son los propios estados violadores de los derechos humanos los que deben prestar su consentimiento mediante tratado para crear mecanismos de protección a nivel internacional como el Tribunal de la Haya. El cinismo de la postura de los grandes partidos y de UPyD radica en alabar las bondades de esos mecanismos internacionales de protección al tiempo que ocultan a la ciudadanía que esos mecanismos son inútiles cuando se trata de luchar contra las vulneraciones más flagrantes y, más a menudo, las más impunes. Sin duda, los países occidentales deben hacer un gran esfuerzo por lograr la democratización de países como China, para obtener un compromiso serio en la defensa de los derechos humanos. Pero la comunidad internacional no puede ni debe permanecer de brazos cruzados contemplando como la brutal represión se ceba con civiles inocentes en China, Irán y otros muchos países gobernados por las tiranías más sanguinarias.

Lo cierto es que la jurisdicción penal universal, si no es muy efectiva, sí logra acabar con parte de la impunidad de la que gozan algunos dirigentes mundiales y, en contra de lo que dicen algunos, no es cara ni colapsa la Audiencia Nacional (es un número ínfimo de casos). Por otro lado, cabe recordar que la jurisdicción penal universal responde a la necesidad de perseguir los casos más graves de infracción de los derechos humanos y no cualquier tipo de vulneración. Es, por tanto, una jurisdicción que se justifica por la gravedad que los delitos de lesa humanidad tienen y deben tener para la comunidad internacional. La postura adecuada que debe mantener España, en lugar de dar marcha atrás, es la de ser la adalid europea en esta materia. El gobierno debería impulsar la implantación en toda Europa de la jurisdicción penal universal, no su restricción. Sólo el compromiso del mayor número posible de países occidentales supondría un verdadero punto de inflexión en la materia. De lo contrario, el mensaje que el gobierno estará dando al mundo y a la opinión pública es que realmente no creemos que las vulneraciones más graves de los derechos humanos, se den dónde se den, nos afectan a todos. Nada más lejos de la realidad. La represión que hay en China no es un asunto interno al igual que los fusilamientos del 75 en España tampoco lo eran por más que Franco lo pretendiera. Por supuesto que todos los dictadores, todos los dirigentes de los partidos únicos, todos los déspotas quieren yacer tranquilamente en su cama esperando la última hora sin que les perturbe la acción de la justicia, pero eso no es lo que debe alentar un gobierno que se dice progresista. No hay postura neutral en este asunto ni razones de oportunidad que estén por encima de los derechos humanos.

domingo, 21 de junio de 2009

EL SOMETIMIENTO DE LAS MUJERES

John Stuart Mill
Edaf.
251 páginas.

Una de las grandes obras del feminismo clásico es El sometimiento de las mujeres y su autor, John Stuart Mill, es un hombre especialmente sensibilizado con la materia. La gran compañera de su vida, que acabaría siendo su mujer, Harriett Taylor Mill, intelectual socialista y feminista, tuvo un papel relevante en toda su obra y su acción pública.

John Stuart Mill dedicó muchos de sus esfuerzos como intelectual y diputado de la Cámara de los Comunes a acabar con la barbarie de la desigualdad entre el hombre y la mujer de su época. Esta obra fue publicada en 1869. Elevó al parlamento peticiones para aprobar el voto femenino. Todas ellas fueron desechadas, no se libró de la burla de sus compañeros diputados, pero fue ganando apoyos y abrió una brecha en el Reino Unido. Desde ese momento, se había llegado a un punto sin retorno. El debate era inevitable. La obra de John Stuart Mill fue el motor principal de muchos de los movimientos feministas que se iniciaron en Europa en aquellos años. Su libro fue leído por muchas mujeres que luego iniciarían el tortuoso camino de liberación de la opresión, de eliminación de la desigualdad, de lucha por sus derechos.

El libro es, en sí, un ensayo revolucionario. Sólo alguien de su talla intelectual, de su prestigio y de su posición podía permitirse el lujo de publicar algo así. No es sólo un ensayo brillante sino la destrucción de todos los prejuicios en los que se había basado la creencia popular de la inferioridad de las mujeres. La obra recorre todos los ámbitos imaginables. Por supuesto, se refiere a la educación que recibían las mujeres, a los condicionamientos a los que se veían sometidas desde pequeñas para moldear su carácter. Trata la cuestión de la desigualdad jurídica. La mujer inglesa de su tiempo, y no creo que fuera una excepción, no podía tener propiedades y estaba sometida a la autoridad paterna o marital. Tenía el mismo estatuto personal que un menor. No eran consideradas, en definitiva, personas adultas plenas, como sí lo eran los varones. Otro asunto que abarca es el de las ocupaciones de las mujeres. Defiende la libertad que deben tener para elegir cómo desarrollar su propia vida. Por otro lado, el gran tema es el del matrimonio: la otrora institución de sometimiento por antonomasia. Él reivindica la plena igualdad de la mujer y también lo hace en el ámbito de la vida conyugal. Además de criticar la cuestión jurídica y de poner de relieve los absurdos en los que se asentaba el matrimonio, aboga por un proyecto común de convivencia en igualdad.

No obstante, la importancia de esta obra no estriba sólo en el avance que supuso para las mujeres de todo el mundo. John Stuart Mill articula toda su palabra en virtud de nuevos principios, de principios revolucionarios que a la postre implican cambios radicales en todos los ámbitos imaginables y que están presentes en todas sus obras. Dedica especial energía a combatir los prejuicios; a revisar las tradiciones, los lugares comunes; a terminar con la ley del más fuerte, y a ampliar la igualdad, la libertad y la felicidad generales al margen de cualquier otra consideración. Es este sistema de pensamiento el verdadero martillo que libera el intelecto de los múltiples yugos a los que suele acomodarnos el pragmatismo. John Stuart Mill nunca dejó de tener los pies en el suelo. Supo llevar con estrategia de buen político su acción pública, pero no perdió jamás la perspectiva del reto que tenía delante. Sin duda, merece un homenaje de todos los amantes de la libertad.

jueves, 18 de junio de 2009

Injerencia episcopal

El País digital. 18 de junio de 2009

Comentario:

Art. 67.2 de la Constitución: los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo.

Una de las mayores diferencias entre las cámaras o asambleas del Antiguo Régimen y los actuales parlamentos es el del mandato por el que son elegidos sus miembros. En el Antiguo Régimen, los Estados Generales, por ejemplo, y demás 'asambleas' estamentales europeas se regían por el mandato imperativo. Los diputados no eran representantes sino una especie de 'delegados' o 'mandatarios' de sus electores 'mandantes' y estaban sujetos a lo que éstos les impusieran a la hora de votar en la asamblea. Con la implantación del sistema representativo, eso ha cambiado. Los diputados están sujetos a mandato representativo. Esto implica que representan a toda la nación, no sólo a sus electores, y que son ellos los que toman las decisiones a la hora de votar en el parlamento. Ni que decir tiene que la petición de los obispos es un disparate por el cual ellos entienden que su poder 'moral' sobre las personas y las conciencias de los diputados católicos está por encima del mandato representativo que han recibido de toda la nación, que sobra recordar que es plural y, por tanto, no sólo católica. Animo a sus señorías a votar lo que quieran y a no aceptar la injerencia de esos señores, que para algo ya no hay estamentos privilegiados ni monarcas absolutos. La nación es la soberana.

lunes, 15 de junio de 2009

El fantasma de los camisas negras


Al amparo de la nueva Ley de Seguridad, Italia se dispone para ver su orden público tutelado, además de por la policía, por grupos de ciudadanos. Entre esos grupos, estarán los promovidos por el ultraderechista Movimiento Social Italiano-Derecha Nacional, muy cercano al fascismo. La fiscalía de Milán ya está investigando el caso. No obstante, cabe resaltar que la propia ley de seguridad en lo que respecta a esta medida supone un retroceso del estado de derecho. 'Devolver' a los ciudadanos el deber del control de la seguridad en la calle es acabar con una de las tareas principales por las que se supone que el estado debe existir y es, en buena medida, el regreso a la ley del más fuerte. ¿Cómo pueden estar seguros de que esos grupos de personas van a ejercer la fuerza con profesionalidad y, sobre todo, con el respeto a la ley que es especialmente exigible a una autoridad pública? ¿Con qué legitimidad van unos vecinos a mantener el orden? Sólo el estado democrático de derecho debe hacerse cargo de esa tarea y sólo a él corresponde el legítimo ejercicio de la fuerza. El caso de estos grupos neofascistas sólo pone de relieve el grave error de esta reforma y la deriva populista del gobierno de Silvio Berlusconi, que coquetea, en exceso, con ciertas ideas retrógradas en materia de inmigración y seguridad que rozan de un modo alarmante los infranqueables límites de la xenofobia. Sólo es de esperar que finalmente se le ponga freno a este grupo y que los camisas negras permanezcan sólo como un mal recuerdo del pasado.

lunes, 8 de junio de 2009

Elecciones europeas 2009: valoración de los resultados (SÍ, HABLO DE EUROPA)


Los resultados del pasado domingo tienen como resultado una serie de respuestas de los ciudadanos a la situación política europea actual.

Por un lado, el socialismo ha sufrido un importante varapalo. Es una gran noticia para todos los liberales que el mensaje proclamado a los cuatro vientos por los socialistas desde el inicio de la crisis (el capitalismo ha fracasado, es la hora de la intervención) no haya calado. El recuerdo de tantos primos/hermanos/hijos y profesionales de la farándula que viven tan holgadamente de esa 'intervención' no hace posible el engaño. Parece que el electorado conoce bien que la solución a la crisis pasa por reactivar el mercado, no por suplantarlo por el estado. El sistema europeo ya es de por sí un sistema con una importante participación del sector público en la economía. El estado del bienestar ha sido el gran pretexto de la burocracia europea para inflar el presupuesto y esquilmar las ya mermadas arcas de la clase media, que no ha acabado de percibir en prestaciones el resultado de semejante presión fiscal.

Sin embargo, ese descontento no sólo se ha traducido en un fortalecimiento de los partidos conservadores, más liberales en lo económico, sino que ha tenido un claro reflejo en el auge, bastante más generalizado de lo deseable, de la extrema derecha nacionalista. Estos grupúsculos han traído con fuerza un rancio mensaje proteccionista con serios tintes xenófobos que recuerdan el oscuro pasado y la razón última que hizo necesaria la creación de una comunidad europea libre y pacífica. Es el mensaje del descontento, pero espero que la mayoría de esos votantes no sean más que eso: descontentos, porque las 'soluciones' de esos partidos sólo nos llevarían al abismo. El proteccionismo sólo conduce a la ineficiencia económica y restringe el comercio internacional. La xenofobia subvierte los principios más elementales del progreso en el que se ha basado el bienestar de la Europa más próspera de la historia.

Por otro lado, estas elecciones han supuesto un claro revés para los escépticos del cambio climático. Los verdes han salvado bien la cara y me alegro. La crisis de la izquierda socialista no les ha arrastrado. Era lo que debía ser. El ecologismo está y debe estar más vivo que nunca no sólo en los partidos que tienen a éste como seña principal de identidad sino en todos. La naturaleza es un valor a mantener aunque sólo fuera por puro amor propio, aunque algunos a veces olviden que viven en el mismo planeta tierra que se está deteriorando.

Finalmente, el escaño de Sosa Wagner (UPyD) afianza mi fe en el género humano y en este país. Es un hombre bueno y, además, un intelectual de ideas progresistas que sabrá llevar al Parlamento Europeo la voz de la renovación democrática. Su mensaje nos hace falta más que nunca. Entre tanto descrédito de la clase política, Sosa Wagner, un político de los que no quedan, encarna el necesario aire renovador. Con su marcada vocación pública sabrá ser nuestro mejor representante en Europa.

martes, 2 de junio de 2009

Lo que Korda no fotografió

Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo, escribió hace algún tiempo sobre las bondades del régimen castrista en general y sobre la persona del propio Fidel en particular. Decía que no fue por hechizo de Mandinga ni por milagro de Dios que esa nueva patria que había surgido a finales de los cincuenta pudo sobrevivir a diez presidentes de los Estados Unidos, que tenían puesta la servilleta para almorzarla con cuchillo y tenedor. Decía también que, a pesar de todos los pesares, a pesar de las agresiones de afuera y de las arbitrariedades de adentro, esa isla sufrida pero porfiadamente alegre había generado la sociedad latinoamericana menos injusta.

Y tenía razón Galeano con todo ello. Es cierto que una nación como Cuba, en muchas ocasiones, no ha podido ser lo que ha deseado, sino lo que le han dejado. Y también es cierto que, cuando uno camina por la Habana Vieja, los viandantes se muestran, si uno se pone a pensar en sus estrecheces, incluso demasiado afables y amistosos para lo que deberían. Lo que quizá no tuvo en cuenta el uruguayo es que esa sociedad del día a día continúa, pese a los avances lógicos de la apertura, camino de ahogarse en su propio conformismo.

Uno no puede dejar de estremecerse viendo la famosa instantánea que Alberto Korda, el fotógrafo más ilustre del régimen, tomó a Ernesto Guevara cuando éste contemplaba el cortejo fúnebre de los caídos en el sabotaje del barco Le Coubre por parte de la CIA, el 5 de marzo de 1960. Se dice que, en esa foto, el Ché lleva la multitud en los ojos. Desgraciadamente, ese pueblo combativo capaz de vivir en la selva y de echarse a los manglares a cambio de un pedazo de libertad hace mucho tiempo que sólo se puede ver en las viejas fotos que ilustran los libros. Mucho me temo que, hoy en día, si el propio Korda saliese a la calle con su vieja cámara Leica en una mano y su lente de 90 milímetros en la otra, no podría inmortalizar nada demasiado trascendente, más allá del folklore y las miserias de un pueblo que, espiritualmente, es una sombra de lo que fue. Podría fotografiar la belleza de alguna bella mulata o el sosiego de una partida de dominó en la que no existe otro anhelo que pasar una tarde tras la cual vendrá otra, y después otra, y después otra igual.

El pueblo cubano está cansado. El pueblo cubano está hastiado. El pueblo cubano habla de Fidel como en España se habla de Franco. Pero nadie mueve un dedo porque su hijo o su nieto no conozcan la rutina que devora actualmente sus existencias, quizá esperando la muerte del patriarca, quizá esperando que alguien vuelva a desembarcar en Playa Girón salvándoles de los que fueron sus salvadores. Y créanme cuando les digo que Alberto Korda jamás fotografió una Cuba de esta guisa.