domingo, 7 de marzo de 2010

La necesidad de la rentabilidad de los bienes de capital

Sobre aquel interesante debate originado en www.eclosionliberal.es, surgió también una polémica sobre el papel de los bienes de capital y del capitalista en el proceso de producción. Me dispongo a publicar uno de mis comentarios sobre este asunto:

Anónimo, creo que partes de dos errores básicos desde un punto de vista de la ciencia económica.


Segundo: pensar que los bienes de capital no deben tener una rentabilidad.

Afirmas lo siguiente: "En ningun caso alguien debería cobrar a otra persona o personas por usar un bien de su propiedad, porque estaría robando a esa persona". Esto no tiene ninguna lógica económica. Ya lo aclaré en otro comentario pretérito, pero lo reitero ahora. Los bienes de capital tienen un coste de adquisición, un coste de mantenimiento y un coste de sustitución. Todos esos costes hay que ir agregándolos al producto junto con el coste salarial y otros, y, al final, mediante un margen, al empresario le debe quedar un beneficio para rentabilizar esos bienes de capital y la actividad empresarial en su conjunto porque de lo contrario no asumiría el riesgo que supone invertir en esos bienes de capital y en la empresa en su conjunto. Negar ese posible beneficio (ya que nada de esto es seguro "a priori") supone afirmar que el riesgo del empresario es cero. Porque hay una premisa completamente cierta en economía: nada es gratis. Todo tiene un coste, hasta no hacer nada: el coste de oportunidad (lo que pierdes al quedarte sin hacer nada). Si una persona decide invertir en algo (lo que tú calificas de "lotería"), está decidiendo invertir en eso y no en otra cosa. Ese activo en el que decide invertir, puede generarle pérdidas o ganacias y él no lo sabe porque el futuro es incierto y el precio que ese activo tendrá en el mercado en el futuro es desconocido. Esta incertidumbre es la que se traduce en el riesgo de la inversión que se mide en probabilidades. Si una inversión tiene un alto riesgo, el inversor puede obtener una alta rentabilidad si las cosas van bien, pero, como vayan mal, las pérdidas serán también mayores. Pedirle a un empresario que arriesgue su dinero sin esperar una rentabilidad en función del riesgo que asuma es otro ejemplo más de voluntarismo. Es vivir fuera de la realidad. Es, de hecho, pedir que se le expropie al empresario la posible rentabilidad futura de la operación (recuerdo que nada es gratuito).

De modo que, concluyo, no se puede pedir a la gente que actúe contra la racionalidad económica, que no busque una ganancia. Todos queremos lo mejor para nosotros según nuestras prioridades y, a partir de ahí, todos estamos legitimados para buscar la consecución de esos intereses legítimos en un libre mercado en el que otras personas estén dispuestas a cooperar (comprar o vender algo que nos interese). Todo lo demás, es totalitarismo, querer que las cosas valgan lo que nosotros queremos, que la gente tenga las prioridades que nosotros queremos que tengan o los intereses que nosotros decidimos que son los apropiados. ¡Que cada cual decida lo que quiera! Si una persona no está contenta con su trabajo que se haga autónomo y monte su propia empresa. Ya verá como se vive más despreocupado siendo asalariado...